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Homosexualidad bíblica y milenaria

15 de octubre de 2014 - 10:01 p. m.

La verdadera apertura en la iglesia Católica no la dio el papa Francisco, sino el papa emérito Benedicto XVI, al renunciar al puesto, porque a ellos se les prohibía por ley canónica.

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Ahora, la iglesia quiere ofrecer perdón público a los homosexuales por discriminación y aislamiento, orientación a la que la inmensa mayoría de ellos pertenece. No entendemos los heterosexuales y no seguidores de la Biblia lo consignado en los libros del Antiguo Testamento 1 y 2 de Samuel, capítulo 20 versículo 17, capítulo 1 versículo 26, respectivamente, sobre la relación homosexual entre el príncipe Jonatán y el rey David. “Jonatán juró una vez más a David por el gran amor que le tenía, pues le amaba como a su propia vida”. “Angustiado estoy por ti, ¡oh Jonatán hermano mío, Oh! Me eras carísimo. Y tu amor era para mí dulcísimo, más que el amor de las mujeres”. Esta es una manifestación homosexual no filial, con la cual no tenemos ningún señalamiento, la cito a manera de información. El rey Saúl culpó a Mical, madre del príncipe Jonatán, por la “desviación” de su hijo. La comunidad gay debería inventar su propio Dios y su iglesia. Ha avanzado en cuanto a sus derechos constitucionales, pero no en la adopción de niños, la cual se hace todos los días, no como pareja, sino de manera individual. El Reino Unido ofreció perdón público al brillante escritor Óscar Wilde, 200 años después de que lo apresó y persiguió por homosexual. ¿A quién le sirvió? A nadie.

Helena Manrique Romero. Bogotá.

Enojo panameño

No creo que haya en América una persona que no haya sabido que en el mundo existen unos países a donde se lleva la plata y no se pagan impuestos, y que a esos países se les ha llamado siempre “paraísos fiscales”, calificación por la cual nunca se ofendieron y de la cual siempre se sirvieron.

Tanto enojo en Panamá, ¿se deberá entonces a que cuando a uno le dicen la verdad que quiere ocultar o simular y cuando le quitan la máscara, siempre se enoja?

María Cristina Quiroga. Cali.

Despropósito

Si el metro, que no es la solución, cuesta 15 billones de pesos para hacer 27 km, es decir, $555.555 millones por kilómetro, con el mismo dinero se podrían hacer 375 km de Transmilenio, o sea 10 troncales iguales de largas a la Avenida Boyacá, de 35 km cada una. O se podría reconstruir la troncal por la Caracas y Autopista Norte, arreglar la mayoría de calles de Bogotá, hacer transmilenios en la Av. 68, Boyacá y en otras ciudades. Hacer el metro subterráneo a ese costo estrafalario es una locura, un despropósito nacional y local, porque un km del metro cuesta 14 veces más que uno de Transmilenio, que transporta más pasajeros, es flexible y su mantenimiento y operación son muchísimo menores.

Ing. Alfredo Perea. Bogotá.


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