En el extenso reportaje que Juan Gossaín le hace a Alejandro Revollo en El Tiempo, interventor éste de la Superintendencia de Sociedades en el Fondo Premium, por el descalabro de Interbolsa, paso a paso nos muestra cómo empezó la captación de dineros de los incautos ahorradores por parte de la plana mayor de los defraudadores.
La plata la recibían en Bogotá, luego la llevaban al Banco de Curazao y luego la trasladaban al Banco de Panamá, pero a nombre de ellos, no de los ahorradores. Finalmente la devolvían a Colombia, obviamente a nombre de ellos.
En Cartas de los Lectores de El Espectador de fecha lunes 12 de noviembre de 2012 me publicaron una nota que precisamente hablaba de Interbolsa, y francamente nunca pensé que fuera tan grande el nido de serpientes que se incubaba en esa prestigiosa empresa.
Manifiesta el doctor Alejandro Revollo que las personas que urdieron esa tramoya bursátil no son personas de baja preparación intelectual, por el contrario, son directivos cultos, conocedores del mundo de los negocios y de amplia experiencia, y además conocedores de la ley.
Los ahorradores, esperando los dividendos pactados, o mejorados, nunca pensaron que sus ahorros, conseguidos con muchas privaciones, sirvieran para que la plana mayor de Interbolsa se dieran la gran vida viajando por el mundo y derrochara a manos llenas sus dineros, que a mala hora los pusieron en manos de estos ladrones desalmados.
La Fiscalía General de la Nación trabaja juiciosa en este caso, como en tantísimos casos a nivel nacional, allegando las pruebas requeridas para que los jueces de la República las estudien y apliquen pronta y cumplida justicia.
Colombia atraviesa por un momento histórico y es menester que los representantes de la justicia no den su brazo a torcer, sino que apliquen las sanciones ejemplarizantes a los delincuentes de cuello blanco que han defraudado la buena fe de los colombianos. ¡Con estas decisiones ejemplarizantes también están colaborando con el proceso de paz!
Luis Castellanos García.
Bogotá.
Envíe sus cartas a lector@elespectador.com.