Una carta sobre la actitud del uribismo frente a las negociaciones de La Habana.
Interpretaciones erróneas
A todo lo acordado en los diálogos de La Habana, el Centro Democrático no sólo tiene críticas sino también tergiversaciones. La justicia transicional ha sido explicada abierta y explícitamente por el Gobierno en ámbitos nacionales y extranjeros, tarea que el ministro de Justicia, Yesid Reyes, viene desarrollando a cabalidad. En la última intervención ante los fiscales de la Corte Penal Internacional, expresó la consistencia de los cinco componentes de la justicia integral: Comisión de la Verdad, Unidad para la Búsqueda de Personas Desaparecidas, Jurisdicción Especial para la Paz, Medidas de Reparación y Garantías de No Repetición. Fue claro en precisar que la competencia de la jurisdicción abarcará solamente hechos ocurridos durante y en relación con el conflicto. A todas voces y en todos los lugares el Centro Democrático ha sostenido que la Justicia Transicional es sinónimo de impunidad, lo cual está desvirtuado jurídicamente por juristas nacionales y extranjeros, por personajes conocedores de la paz y la guerra y aceptada por la geopolítica mundial. Se denota el interés variopinto de ciertos políticos de montar al Centro Democrático al tren de los acuerdos de La Habana, incluso con interpretaciones exageradas de la justicia transicional. Las presiones contra el proceso de La Habana no se podrán obviar con halagos y dádivas que sí podrían, entonces, conducir el proceso hacia la impunidad de la justicia transicional. La arremetida de la derecha contra la finalización positiva de los acuerdos se avizora con la manifestación del dos de abril. El Gobierno y la ciudadanía pacifista estaremos firmes para continuar respaldando el camino hacia la paz con actuaciones y argumentos que beneficien a todos los colombianos, sin dejar que la justicia transicional la conviertan en interpretaciones erróneas.
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