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La armonía en la naturaleza

20 de enero de 2015 - 06:17 p. m.

Todas las mañanas, al recibir el diario El Espectador, acudo de inmediato a las páginas de opinión, su editorial y demás artículos, estando casi siempre de acuerdo en lo leído al observar lógica y honestidad en lo expresado… “Pero”.

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Siempre hay uno, eh. El mío consiste estar en desacuerdo con el editorial de 10-01-15, al establecer distinción entre matar a un toro con un fino estilete y hacerlo con un burdo cuchillo de carnicero, pero para mí ambas formas me parecen horribles, como el verbo matar.

Sobre animales y plantas existen otros conceptos. Un sacerdote de la teología de la liberación, imitando a Francisco de Asís (me interesa decir que soy ateo), se fue al continente europeo a dictar conferencias sobre el amor que debía tenerse con los animales inferiores, diciendo, luego de su perorata, que llegaría un momento en que a una conferencia semejante acudirían hombres y mujeres acompañados de loros, pájaro, perros.

Poco después, un sacerdote italiano convocó a una misa de animales, a la que acudieron las personas acompañadas de sus loros, ardillas, aves, recibiendo todos satisfechos en santa paz la bendición cural.

De otra parte, un artículo reciente de El Espectador por Weildler Guerra Curvelo, denominado “Las plantas como personas”, señala que las plantas son formas de vida que permiten la existencia y continuidad de las personas en el planeta, pero sin embargo se las considera carentes de sensaciones e intelecto, a las que excluimos de los derechos que ya empezamos a reconocerles a los animales, citando diferentes culturas que tienen una visión distinta a la de Occidente sobre la acción y propósitos de ellas, todo el bien que producen, respaldadas tales ideas en varios filósofos botánicos.

Todo, entonces, parece indicar que el hombre, los animales inferiores y las plantas debemos marchar en armonía durante nuestra estancia en la Tierra, mientras otras especies evolucionan, se toman el poder y deciden qué hacer con nosotros, los soberbios animales humanos.
Emiro Guerrero. Bogotá.


* Que adopten

No tengo objeción alguna con las aficiones, por supuesto. De hecho, como ginecólogo lo he propuesto en el abanico de posibilidades. Pero el debate grande es: ¿parejas heterosexuales, bisexuales, homosexuales y toda clase de parejas tienen un altísimo grado de violencia intrafamiliar? Generador #1 de violencia en el país. ¿Qué se está haciendo con respecto a eso?


Orlando Bustillo Jr., M.D.


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