Algo que nos debe mover a actuar urgentemente son las cifras que a continuación quiero destacar: el planeta está perdiendo 10.000 millones de árboles al año, lo cual afecta la salud de 1.600 millones de personas que dependen de los bosques que ayudan a disminuir el CO² (según informa la FAO, de Naciones Unidas). Ante esta situación, vemos cómo algunos países han tomado cartas en el asunto e iniciaron la revolución verde.
En el caso de Pakistán, se sembraron 750 millones de árboles y a este proyecto se vincularon 500.000 personas; en China se plantaron árboles en un área del tamaño de Irlanda; en la India se plantaron 66 millones de árboles en 12 horas en 2017 y se vincularon un millón y medio de personas. Los países africanos crearon la muralla verde de 8.000 km de árboles, de Senegal a Djibouti. En Senegal han plantado 11 millones de árboles y en el caso de Nigeria han restaurado cinco millones de hectáreas de tierra, generando más de 20.000 empleos.
Estos ejemplos nos deben motivar para que en el caso colombiano, donde se destruyen miles de hectáreas de nuestros bosques, ricos en fauna y flora, iniciemos una campaña para recuperar y sobrepasar en número las hectáreas destruidas por quienes de manera irresponsable han venido arruinando nuestra rica naturaleza, atentando no solamente contra esta, sino contra la salud de toda nuestra población y lo peor es que en la mayoría de los casos lo hacen con fines ilícitos.
Estas campañas las podemos llevar a cabo con la participación no solo de las autoridades competentes, sino con la colaboración de toda la población, una vez seamos conscientes del mal que nos están haciendo los destructores de nuestra riqueza natural.
La recuperación de las hectáreas destruidas por los explotadores, inconscientes del efecto de su obra contra los colombianos, no da espera. Es por ello que he traído las cifras de países que nos dan ejemplo de cómo actuar ante la destrucción de nuestros bosques, que mueren a manos de los asesinos de la naturaleza sin reato alguno. Por ello debemos actuar con prontitud y no como hacemos tradicionalmente, argumentando que es un problema del Gobierno o de los demás.
En los colegios, las universidades, las empresas, los entes gubernamentales y toda la población en general se debe tomar conciencia del mal que nos están causando quienes, con el afán de enriquecerse, han tomado la ruta de la destrucción y por eso debemos actuar con celeridad, pues la deforestación es la mayor amenaza para la humanidad.
Marco Fidel Rocha Rodríguez
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