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La falta de todo

07 de abril de 2016 - 02:51 p. m.

Una carta sobre lo que ocurre en La Guajira.

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La falta de todo

La Guajira tiene varios aspectos determinantes en su deterioro: la corrupción, la violencia y el desempleo. Estos son los más relevantes, pero podríamos enumerar muchos más que hacen saber que es un departamento abandonado desde hace años por el Estado. La Falta de agua mata a nuestros niños.Ante esta perspectiva, cada que muere un niño en La Guajira, siento que fracasamos como sociedad.La corrupción mata a nuestros niños; no menos se puede afirmar que el Estado envía los recursos que se quedan en las manos inescrupulosas de los políticos corruptos. Es de esperar, entonces, la reacción de éstos, y hoy todo apunta a que la gran campaña de difamación en contra de la doctora Cristina Plazas, directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, es por querer sacarla del puesto debido a que se les atravesó a muchos políticos en la corrupción en lo relacionado con la comida de los niños en La Guajira y, claro, estos políticos pretenden seguir apropiándose de los recursos.Como se sabe, la violencia campea por toda La Guajira. Acá cualquiera anda armado con tremenda pistola, presto a solucionar los problemas a punta de plomo. De igual forma, el envío de drogas ilícitas desde los puertos artesanales de la Alta Guajira es constante, pero hasta allá aún no llega el Estado.No sobra decir que no hay empleo en la Media y Alta Guajira, la nueva Ley Anticontrabando afectó a Maicao, municipio que siempre ha vivido de mercancía que llega de Panamá, y que el único empleo que existía en la Alta Guajira era el que prestaban los wayuu como coteros al descargar el barco, o cuando subsistían como pimpineros vendiendo gasolina. Lo que paradójicamente no se comenta es que el Estado terminó con estas fuentes de empleo a la fuerza, pero no llevó solución.En entrevista concedida por la gobernadora de La Guajira, Oneida Pinto, a El Colombiano, podemos darnos cuenta de lo crítico de la situación.Según ella, hay un préstamo de US$90 millones que se debe pagar. Al hacerlo nos quedamos sin recursos para actuar con las políticas públicas. La muerte de los niños le preocupa, lo mismo que la deserción escolar.Cabe acá la pregunta: ¿en qué se invirtieron esos US$90 millones?Según la gobernadora, el departamento de La Guajira tiene todas las cuentas embargadas y deudas impagables, y afirma que encontró las finanzas resquebrajadas y una profunda crisis financiera.Por supuesto, opino como la doctora Oneida Pinto, ella no es la persona indicada para cuestionar todo lo que vinieron haciendo alcaldes y gobernadores en estas dudosas administraciones, pero sí podríamos alertar a la Procuraduría, la Fiscalía u otros entes de control para que hagan su trabajo.A todo esto se suma que van 11 niños muertos por desnutrición en La Guajira este año —cifras oficiales—. Podríamos llegar a 50 al finalizar 2016, y no hay solución ni proyectos sostenidos, porque no hay recursos.

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