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La malaria paisa

06 de noviembre de 2023 - 09:00 p. m.

Si existe una enfermedad que ha acompañado a la humanidad desde sus albores es la malaria. Cíclica, milenaria, mortal. Su nombre significa “mal-aire” y los griegos creían que las fiebres surgían de los pantanos. Se secaron los pantanos y, ¡santo remedio!, la enfermedad mermó; sin embargo, no eran los pantanos en sí, sino los mosquitos que vivían en ellos. Endémica en Colombia, la malaria hace parte del “combo uno” de enfermedades que puede sufrir un colombiano (acompañada, en mi opinión, del dengue y la deshonestidad). Gracias a nuestra geografía el Anopheles, el mosco o zancudo que transmite el parásito de la malaria, se ha asentado en cordilleras y altiplanos, en valles, en ciudades, en pueblos, todos colombianos.

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Esta breve reseña histórica busca labrar el camino para anunciar la noticia en cuestión: tenemos en Medellín un brote de malaria que lleva meses (por no decir años) haciendo estragos. Lo bizarro: no es solo un zancudo el vector, son decenas de estos que llenaron de mal aire a la Tacita de Plata.

Unos conservadores, otros liberales, izquierdosos, godos, “independientes”; los zancudos políticos tienen apestada a Medellín. No se salva un poste de luz, no hay valla indemne: ¡estamos ahogados y no podemos respirar!

El mal aire político se adueñó de una ciudad que llora, pues recibe el castigo de sus actos (o de la ausencia de los mismos), pero es un castigo que no quiere recibir. Durante años hemos facilitado el camino para el brote que hoy nos asfixia. Universidades públicas y privadas entregadas al ring de boxeo de los zancudos (sospecho que es más un circo en el que, al final del día, todos duermen en el mismo camarote) en el que se burlan de nosotros: los mayores culpables y los únicos que pueden manejar este brote.

¿Hasta cuándo vamos a permitir una ciudad inundada en basura publicitaria? ¿Quiénes son estos zancudos y por qué les tenemos tanto respeto? ¿Qué nos matará primero, la contaminación visual o el mal aire que nos dejaron? ¿Cómo es posible tanta publicidad, de dónde vienen los recursos?

El caso paisa es terminal y de pésimo pronóstico. Nuestra ciudad ha sido invadida por unos zancudos distintos, más fuertes, menos reflexivos y absolutamente vergonzosos. No tienen un ápice de decoro y no descansarán hasta que la sociedad paisa esté en su crepúsculo. Crepúsculo en el que estos mosquitos hacen su fiesta, en el que son reyes sin responsabilidades ni a quién responder.

Son zancudos adultos que pelean como niños y sus peleas inundan la ciudad.

Posdata. Me informan que Patarroyo ya está en busca de una vacuna que pueda salvar este tejido social. Si me permite el lector, me siento escéptico, dado que no quedan monos que pueda torturar.

Juan Luis Gallego Arcila.

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