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La muerte del papa y las contradicciones del gobierno Petro

27 de enero de 2023 - 12:00 a. m.

El papa custodio de la fe

En la madrugada del Año Viejo, a la edad de 95 años, ha fallecido en el monasterio Mater Ecclesiae de la Ciudad del Vaticano, y por circunstancias de su edad, el papa emérito Benedicto XVI, conocido por su nombre secular Joseph Ratzinger. Alemán nacido en Marktl, en Baviera, el 16 de abril de 1927, a vísperas de la pascua de resurrección, en el seno de su padre del mismo nombre y de María Rieger. Ese matrimonio tuvo tres hijos, incluyendo a él. Los otros eran Georg, un clérigo y músico fallecido en 2020, y María, quien murió en 1991. Le gustaba la música de Mozart, hablaba 10 idiomas, de los cuales seis dominaba. Desde su juventud fue reclutado para luchar en la II Guerra Mundial. Antes de terminar la guerra ingresó al seminario. En 1951 se ordenó como sacerdote al lado de su hermano, ordenado por el arzobispo de Múnich. En 1978 estuvo en tres cónclaves junto a su compañero Karol Wojtyla, quien luego sería el papa Juan Pablo II. En noviembre de 1981 fue nombrado prefecto de la Congregación de la Fe. En 1986 fue parte de la redacción del Catecismo de la Iglesia católica, el cual fue terminado y publicado en 1992. Fue muy fiel y leal al papa desde que se conocieron en los cónclaves y hasta su fallecimiento, en 2005, cuando él fue elegido papa. Ofició 45 canonizaciones, beatificó a varios santos y realizó 24 viajes dentro y fuera de Italia a los cinco continentes. En 2013 asumió su renuncia por falta de fuerzas y debido a su edad avanzada. Publicó tres encíclicas: Dios es amor, Salvados por la esperanza y Caridad en la verdad, y un libro, Introducción al cristianismo.

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Se nos fue un papa sabio y un buen custodio de la fe.

Édgar Alberto Sánchez Moreno. Bogotá.

Como digo una cosa, digo otra

Estoy cansada de tener que estar siguiendo el minuto a minuto de las declaraciones del Gobierno para saber a cuál ministro creerle: si a la ministra de Minas, siembre sabia, o al ministro de Hacienda, siempre corrigiendo, o al mismo presidente, que a veces habla como si estuviese levitando y no fuéramos dignos de su sabiduría. Creo que no aguanto el cansancio que me produce tener que estar pendiente de mi país en medio de la incertidumbre y las primiparadas del Gobierno. Sería buenísimo poder adelantarme un par de años a ver al fin qué hicieron.

Helena Benavides.

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