En una entrevista radial Humberto de la Calle expresó una opinión sabia y prudente sobre esta paz total. Dijo: la paz total comienza con el cumplimiento del Acuerdo de La Habana. Fuera del inquietante ambiente bancario que ronda por el mundo, a los colombianos se nos agrega la incertidumbre acerca de tantos frentes abiertos y prácticamente ninguno con posibilidades de éxito en las reformas anunciadas: salud, pensiones, energía y, sobre todo, la paz que el presidente ha denominado paz total. Al menos en el acuerdo de Santos se plantea una paz integral, que es más coherente con las condiciones del país. Cada reforma anunciada causa más temor que la anterior. Estamos aburridos de tanto anuncio, pero que le quede claro al presidente Petro que todos estamos con los ojos bien abiertos y los oídos muy despiertos, los colombianos hemos logrado desarrollar nuestra criticidad. Quien no ha cambiado ni soporta las críticas es el Gobierno del cambio.
Qué gana el país con tantos anuncios explosivos, alarmistas, incomprensibles a veces por parte del Gobierno Nacional, si abandona las bases de esa paz que tanto dice anhelar, si no es coherente con lo de construir sobre lo construido, si se queda en la mera manifestación verbal aparentemente crítica, pero sin un elemento preciso que garantice la veracidad y factibilidad de todo lo que se anuncia con tanto ruido.
Se tiene claridad sobre el daño que causó el gobierno de Duque al retrasar de manera mezquina la implementación del Acuerdo de Paz. En cuatro años, que se pasaron volando con tanta tontería y despilfarro, se habría podido adelantar mucho más las bases de la paz. Pero Duque no solo fue mezquino con todo lo referente a la paz, sino que además nos llenó de mentiras y exageraciones. Ahí está el país que nos dejó con una violencia recrudecida, ahora en manos de un mago que intenta hacerlo todo de manera torpe y peligrosa. Si por lo menos la seguridad de la nación indicara unos visos de mejoramiento… Todos los días son peores que el anterior. Y el incumplimiento enfermizo de esa burocracia que solo piensa en sacar partido a cada gestión que algún ingenuo gobernador o alcalde intenta de una y mil maneras. Es la paz subtotal. Le falta mucho para saldar la cuenta.
Ana María Córdoba Barahona. Pasto.
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