Una carta sobre el tratamiento a las reservas ambientales.
La tal reserva sí existe
En una entrevista en televisión el doctor Henao, ministro de Vivienda, Ciudad y Territorio, hizo afirmaciones categóricas. Afirmó que se está atendiendo a las comunidades de la Guajira que estaban abandonadas hace 50 años, sin explicar lo tardío de la respuesta de su cartera, ni los problemas de fondo, ni tampoco si existe un proyecto a largo plazo para la región.
La parte más polémica de la entrevista fue la correspondiente a Bogotá. Con lugares comunes y verdades a medias, el ministro Henao dejó ver su antipatía por el alcalde saliente y afirmó que apoyaba los planes del alcalde Peñalosa. Dijo que seis de cada 10 nuevas viviendas del programa de gobierno se construirán en la capital, para impulsar el ingreso y el empleo. Reiteró su apoyo a la urbanización de “una parte” de la Reserva Van der Hammen, pues allí hay invernaderos y construcciones, como confirmó Peñalosa en un sobrevuelo, por lo que es factible urbanizarla, respetando unas áreas (corredores) donde haya árboles y valores ambientales. El ministro Henao agregó que frente al cemento prefiere los árboles siempre y cuando generen empleo y mejor calidad de vida para el ciudadano.
El ministro Henao desconoce la naturaleza, su complejidad, fragilidad, estructura, funcionamiento y los servicios que presta, en especial a los acueductos bajo su responsabilidad. Desconoce los estudios hechos durante años sobre el área de la Reserva Van der Hammen; los conceptos técnicos y científicos y de paneles interdisciplinarios de expertos y los trámites institucionales, procesos, procedimientos y antecedentes jurídicos para declarar la reserva; desconoce su condición legal, que se pretende vulnerar. Desconoce el ministro el Plan de Manejo adoptado oficialmente para la consolidación, desarrollo y conservación de la reserva. Ignora cuál es su área.
Acepta el ministro la crisis de Bogotá pues, entre otras cosas, no tiene suficientes áreas verdes para esparcimiento y bienestar, pero no reconoce que la ciudad como va es insostenible y que acabar “una parte” de la reserva agrava el problema y da luz verde para urbanizar la Sabana y no lo contrario como argumenta. Desconoce la señal que se envía al país: todo es urbanizable. Reconoce pero luego desconoce que existen otras áreas urbanizables en la capital y que hay alternativas como parar su crecimiento, mejorar su calidad de vida y estimular las demás ciudades del país y el campo, en busca de la sostenibilidad y el justo equilibrio del desarrollo territorial, necesarios para construir la paz. Desconoce el desastre de los POT municipales y la imparable ocupación sin control de los suelos de la Sabana, que viene desde hace años; Chía tiene urbanizaciones que hacen parte de Bogotá. Desconoce que desde hace años los urbanizadores tienen planeado que el sector del puente de El Común sea centro de gravedad de la Sabana urbanizada; por eso las construcciones tempranas allí. El ministro desconoce las generaciones futuras y los compromisos de Colombia con el desarrollo sostenible. No desconoce intereses y aspiraciones políticas.
Pablo Leyva.
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