El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Lo difícil de informarse sobre el sistema de salud colombiano

10 de abril de 2024 - 04:05 a. m.

Con la reciente y cada vez más agitada discusión sobre el futuro de la salud en Colombia, algunos ciudadanos, como es mi caso, queremos saber cómo podemos informarnos con certeza en qué situación estamos. La discusión actual es un tema de polaridades que acomodan los hechos al discurso que a cada líder de opinión le favorezca. Básicamente, uno no puede confiar en nadie, ni en el presidente, ni en sus ministros, ni en los opositores, ni en los “técnicos”.

PUBLICIDAD

Las liquidaciones, las intervenciones y el hundimiento de reformas son temas que parecen alejados de la realidad de los ciudadanos de a pie. Quizás lo más cierto es que depende de la experiencia propia de las personas con su entidad promotora de salud, pero eso sin duda termina siendo injusto con todos los demás, puesto que uno no puede, o al menos no debería, formar su opinión respecto a un tema únicamente por su experiencia personal. Más aún cuando se trata de un rubro de semejante trascendencia en la vida de todos.

Los medios de comunicación tampoco favorecen mucho a informarse de manera honesta, ya que en la mayoría de ocasiones se limitan a estar al día con la noticia del momento y, por supuesto, en darla con una editorial evidente en cada titular.

Entonces, ¿alguien puede darnos luces de cómo podemos formarnos una opinión de manera responsable y sin que nos quite 50 horas? Más allá de si uno está o no con Petro, o si Alejandro Gaviria tuitea o no. Me parece sorprendente que, ante temas de tanta relevancia nacional uno tenga que ceñirse a leer ladrillos de libros e informes del Estado colombiano de los últimos 20 años para tener una mínima idea decente o, en determinado caso (que es lo que casi todos hacen), defender ideas que uno no conoce a fondo porque lo dice el presidente (que tampoco parece tener mucha idea a veces), o al verse cualquiera que sea el caso.

Quizás el presidente tenía razón: el Estado nunca ha sido, y al parecer nunca será, un Estado donde el pueblo pueda ejercer su derecho de autodeterminarse bajo pretextos de información y lógica universal. Los griegos deben estar revolcándose en su tumba al ver que, aun teniendo la intención, nadie en esta sociedad es educado solo por el placer de educar a un ciudadano por el bien común.

Daniel Leguizamón

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias