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Lo importante y lo fundamental en políticas públicas

03 de febrero de 2020 - 12:00 a. m.

Se confunde en la sociedad lo importante y lo fundamental. En el afán de priorizar se cometen errores que pueden dictaminar, desde un principio, el resultado de una acción; una consecuencia que puede resultar siendo, a modo de ejemplo, como una cura peor que la enfermedad. Como resultado a la tozudez de mirar con ojos serenos la realidad, omitimos que hay una dicotomía a la hora de tomar decisiones y desarrollar programas. Además, también se omite por la falta de una comunicación acertada entre aquellos que toman las decisiones y nosotros los ciudadanos.

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Las políticas públicas deben tener clara su finalidad y los actores que deben ser parte del desarrollo de la misma. En estos primeros meses, de nuevos gobiernos en entes territoriales, donde se construyen y debaten los nuevos planes de desarrollo que acompañarán a las nuevas administraciones, se debe ser prudente y saber elegir entre lo fundamental, lo que nos compete a todos, y lo importante, que puede abarcar a los sectores particulares. No es algo efímero tener claro esa distinción, es indispensable si se piensa tener éxito en la implementación de los planes y proyectos que van a construir la Colombia de los próximos años, o si los tomadores de decisiones tienen mentalidad de estadistas, de las próximas generaciones.

El no comprender esa disyuntiva trae consigo problemas que, en ocasiones, van más allá de asuntos que se solucionan desde una política pública. Un claro ejemplo de ellos ha sido la polarización, tanto a nivel nacional como local, un efecto que, entre otras razones, responde a la falta de comunicación y reticencia de aceptar lo que sucede en el entorno. Hoy las marchas que empezaron el 21 de noviembre no solo manifiestan el descontento de sectores sociales, sino también vislumbra que, con el pasar del tiempo, se han tomado decisiones que no tuvieron en cuenta lo fundamental e importante de las cosas y que, además, fallaron en la comunicación.

Por tal razón, se hace necesario que los nuevos gobiernos, desde sus planes de desarrollo, procuren observar, pensar y definir qué es fundamental y qué es importante en sus territorios, para que así se pueda generar desarrollo y progreso, eso sí, siempre y cuando sepan comunicar, porque hay políticas públicas que, con la mala comunicación de las que han sido víctimas, han marginado a los hacedores y tomadores de las mismas. Esa discriminación a programas, planes y a los artífices de los mismos siguen robusteciendo la polarización, tanto en los entes territoriales como a nivel nacional, y obstaculizando el desarrollo de las políticas públicas que se implementan a lo largo y ancho del país.

Nicolás Ulloa.

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