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Los jóvenes debemos poner fin a la indiferencia

31 de agosto de 2021 - 10:00 p. m.

Todos hemos visto a vendedores informales, hombres y mujeres, que empujan coches para bebés llenos de dulces y cigarrillos. Personas humildes cuyas sonrisas tímidas solo ocultan lo que sus almas gritan a través de sus miradas, se puede entrever la preocupación que viven a diario, la incertidumbre y la necesidad. Lastimosamente esta situación es ignorada y es más fácil mirar a otro lado que verdaderamente tratar de entender la problemática y tomar medidas al respecto.

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Es innegable que la corrupción es un problema medular en Colombia y es probablemente la raíz de todas las dificultades que afronta el país. Los dineros que se destinan para educación, vivienda, infraestructura, inversión social y todo lo relacionado con el desarrollo de la nación se han perdido en manos de corruptos. Pero esto no nos interesa, es más fácil desentenderse del tema.

Los nacidos en cunas de oro no conocen el valor de un pan, una libra de arroz o de un simple huevo. No han tenido que trabajar bajo el incesante sol o la gélida lluvia. La clase política que nos gobierna pretende dirigir un pueblo que pasa necesidades, cuando ellos siempre lo han tenido todo. Lo primero que se debe hacer es crear conciencia de que existen múltiples problemas económicos colombianos que necesitan ser analizados y pensados de forma crítica, y las universidades son fundamentales para lograr este arduo proceso.

No se puede seguir siendo indiferente ante las injusticias sociales que se viven a diario. Es decir, el primer paso es concientizar a la población de que efectivamente tenemos un problema y después se deben proponer soluciones colectivas. Acciones individuales no cambian nada, por eso es necesario castigar en las urnas a aquellos malos dirigentes que históricamente han mirado con desdén al pueblo.

Elegir sabiamente a nuestros gobernantes es un proceso extremadamente complejo, los jóvenes debemos adueñarnos de nuestro país y proponer cambios positivos en la sociedad. Las trasformaciones no suceden de la noche a la mañana y se necesitan voluntades fuertes para llevarlas a cabo. Todo bajo el respeto, la paz, el diálogo y la unión. Esto es más un llamado para que las nuevas generaciones se apropien de una nación que fue olvidada. Nosotros los jóvenes no podemos seguir siendo indiferentes ante la realidad del país, debemos adueñarnos y crear sentido de pertenencia.

“Si ustedes los jóvenes no asumen la dirección de su propio país, nadie va a venir a salvárselo, ¡NADIE!”: Jaime Garzón.

Jonathan Olarte Henao. Estudiante.

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