Felicito a El Espectador por su compromiso con la calidad de la educación colombiana, demostrada en el foro “Desafíos de la educación: Ahora o nunca”. Sin embargo, como docente del sector oficial por más de 24 años no puedo pasar por alto ciertas prácticas que se llevan a cabo en los programas o acciones que implementa el Ministerio de Educación Nacional y que no tienen impacto en las instituciones educativas a pesar de que se destinan grandes recursos.
El programa Todos a Aprender, bandera del Ministerio, no pasa de ser una estrategia mediática y estadística que en nada ha contribuido al mejoramiento de las competencias en matemáticas y en lenguaje; por el contrario, sus indicadores de resultados priorizan el trámite o papeleo que deben presentar los tutores para el pago de su salario, viáticos y otros emolumentos; no puede ser que sean tenidas en cuenta “las visitas realizadas a las instituciones a tutoriar”. El desarrollo de estrategias pedagógicas para el mejoramiento en los resultados de la pruebas SABER debe ser un indicador del trabajo de los tutores para su continuidad.
Se da el caso de tutores sin un año de experiencia académica, los cuales no manejan la parte pedagógica y se limitan a recitar la extensa información que se les imparte durante tres semanas en las reuniones de docentes (comunidades de aprendizaje) cuando visitan las instituciones.
En ocasiones los tutores de lenguaje deben “capacitar” a los docentes en matemáticas, lo cual es a todas luces un despropósito.
Se destinan recursos valiosos en los encuentros nacionales de tutores sin fijarse objetivos estratégicos que impacten el mejoramiento de las instituciones; en septiembre de 2013 se reunieron en Bogotá más de 2.000 tutores con gastos full, pasajes aéreos, hoteles; no se pueden convertir estos encuentros en paseos ineficaces, ineficientes e inefectivos: no condujo a nada.
No se puede comparar el programa de tutores de la ciudad de Boston con el programa Todos a Aprender. Aunque la parte teórica y conceptual del programa es pertinente, lo que no está bien es la aplicación y operatividad en el día a día de las instituciones.
Esta reflexión está hecha más con ánimo proactivo que reactivo, pero como leí en uno de los apartes de El Espectador: “es necesario crear una comisión educativa con capacidad de medición y rendición de cuentas”. Además, en recuerdo de un principio de calidad educativa: “Lo que no se evalúa , no se mejora”.
Luis Carlos Velasco Jiménez.
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