Qué mala imagen la que deja el presidente del Consejo de Estado, Dr. Gustavo Gómez Aranguren, en entrevista con Cecilia Orozco Tascón para El Espectador.
Al ser increpado sobre las críticas hechas por Bejarano Guzmán en su columna, Gómez Aranguren se limita a guardar un silencio cómplice. Logra así proteger a sus colegas magistrados a quienes defiende por el lobby hecho en el Congreso para que las dádivas introducidas en la reforma a la justicia les sean aplicables a los magistrados actuales.
¿Hacer lobby significa “buscar opinión”, o significará más bien “buscar favores”?
Es impensable para Bejarano imaginarse a la Corte Suprema de 1985 haciendo lobby. Sin embargo, Gómez Aranguren no le presta atención a tales comentarios y apunta que esos magistrados eran “indolentes, ligados profundamente a las normas, y eran poco sensibles para construir un Estado social de derecho”.
¿Acaso la justicia de años pasados era “más lejana al ciudadano y menos comprometida con los dolores del ser humano”?
¡Qué tal! Tenemos a la cabeza de lo contencioso administrativo advirtiendo que los magistrados inmolados en la toma al Palacio de Justicia no tenían los valores para construir un Estado social de derecho. Vergonzoso eso.
Sergio Salazar Villegas. Bogotá.
Sobre ‘La lucha de la amazona’
Creo que en relación con el caso del Dr. Rubiano, el culpable es el patólogo y no el cirujano. Déjenme explicar: el Dr. Rubiano es un cirujano oncólogo, no un oncólogo. El cirujano opera y lo hace basado en muchas variables, entre las que destacan los hallazgos clínicos, epidemiológicos y paraclínicos de cada paciente. Para este caso, si en presencia de una masa sospechosa en un seno, con una biopsia que sale positiva para carcinoma en una mujer de 51 años (que es la edad más afectada), con el temor que tenemos los médicos de la alta mortalidad de estos tumores, sin duda la conducta más apropiada es la extirpación. ¿Por qué una cirugía tan radical? Por el temor de dejar células tumorales. ¿Una segunda opinión? La solicita el médico o el paciente ante las dudas, pero en este caso, con el resultado de patología y los antecedentes, eran pocas las dudas. ¿Debió solicitar los receptores hormonales antes de la cirugía? Los receptores hormonales no definen una conducta quirúrgica sino terapéutica (es decir, ayudan a decidir la quimioterapia, no la cirugía). Desafortunadamente las contingencias derivadas de las cirugías son eventos impredecibles. No es que los médicos nos lavemos las manos de nuestros errores con disculpas técnicas. Es que no somos brujos para predecir el postoperatorio de cada uno de los seres humanos que tratamos.
Isaac Arbeláez. Cali.