Quiero referirme a la afirmación del gerente de la Concesión Autopista Bogotá-Girardot, Mario Dib, según la cual “las actuaciones del concesionario siempre han estado enmarcadas dentro del respeto a la población afectada…”:
La Fundación Cedesnid tiene varias sedes de atención, una de las cuales se encuentra en zona de influencia de la vía Panamericana en el municipio de Fusagasugá. Luego de que la concesión inició el descapote del terreno para la ampliación de la vía, comenzó a notarse un movimiento de la tierra de ladera y se solicitó al Ministerio del Transporte y al INCO su intervención para evitar la ocurrencia de una tragedia; las dos entidades oficiales tuvieron una actuación timorata y nunca hicieron uso de su autoridad. La concesión, por su parte, nunca atendió nuestros reclamos a pesar de que mostramos cómo se estaban presentando fisuras en el terreno ladera arriba, cómo el sistema de manejo de aguas lluvias era inadecuado e insuficiente y cómo seguían poniendo a la población, y en particular a nuestros 130 usuarios y 35 trabajadores, en un inminente riesgo por deslizamiento.
En marzo del presente año, finalmente, la ladera comenzó a ceder de manera dramática, resultando afectadas de gravedad varias viviendas. Fue necesario demolerlas y construir un muro de contención que evitara daños mayores a la comunidad.
Aunque la conducta de la concesión sí denota que reconocen su responsabilidad, reflejada en su acuciosidad para remover el material arrastrado por las lluvias y en la realización de unas obras mínimas de mejoramiento de los colectores y descoles de las aguas lluvias, siempre se han negado a sentarse a conversar sobre la forma de mitigar los efectos de sus descuidos y dejan todo en manos de una gestora social con capacidad apenas para escribir su versión sobre nuestros reclamos y tomar unas cuantas fotografías.
En la época en que la obra estuvo paralizada, la comunidad afectada, desde Silvania hasta el Alto de las Canecas, reclamó el cumplimiento de los compromisos y obligaciones de la concesión. Dentro de los reclamos estaban la inexistencia o inadecuada construcción de bermas para la circulación de peatones, en especial escolares, negociaciones leoninas de predios en los que compraban lo estrictamente necesario dejando a sus propietarios con áreas ínfimas e inútiles, inexistencia de pasos peatonales, inexistencia de pasos de ganado, falta de señalización, retornos inapropiados…
El INCO tiene aún un derecho de petición, cuyo plazo de respuesta se encuentra más que vencido, y no se pronuncia, como tampoco lo hace la Concesión Autopista Bogotá-Girardot S.A.
Camilo Alberto Arenas Rendón. Representante legal, F. Cedesnid.
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