Más sobre policías y aborto
El artículo acerca de la participación de un grupo de policías en una procesión religiosa de la campaña 40 Días por la Vida criminaliza las libertades religiosas, de conciencia y de culto de los uniformados. El policía de Colombia, antes que policía, es un ser humano, es ciudadano y como tal tiene derechos fundamentales que no pueden ser violentados, restringidos o censurados. El Estado colombiano está en la grave obligación de respetar las libertades de conciencia, de religión y de culto de todo funcionario público, sea militar, policía o civil. Por el contrario, el Ministerio de Defensa debe promover la diversidad y la fraternidad religiosa existente entre los militares y policías. Es urgente establecer capellanías interreligiosas y espacios de ecumenismo militar y policial. Nuestros héroes son diversos pero unidos en una causa común: la paz de Colombia.En segundo lugar hay que denunciar que la Corte Constitucional ha engañado deliberadamente al pueblo. Colombia no es un Estado laico, como falsamente afirmó en la Sentencia C-817 de 2011. “El Pueblo de Colombia… invocando la protección de Dios…” (Constitución Nacional, Preámbulo). “El Estado no es ateo ni agnóstico ni indiferente ante los sentimientos religiosos de los colombianos” (Ley 133 de 1994, Art. 2). El lema institucional de la Policía Nacional de Colombia es “Dios y patria”. ¿Cómo puede un Estado laico proclamar la soberanía de Dios desde sus instituciones?En cuanto al aborto, sería más constructivo que El Espectador publique un reportaje acerca de cómo se concibe el aborto en las diversas religiones; esto sería más constructivo que polarizar a la opinión pública presentándole una sola arista de la realidad.
Rabino Dr. Richard Gamboa Ben-Eleazar.
El problema dela segunda vuelta
No comparto lo planteado en el editorial “¿Y la segunda vuelta?” (El Espectador, octubre 27). La razón es el aumento del clientelismo: las mayorías deciden los nombres presentados y ya está. Por ende, hacer una segunda vuelta en nuestros municipios y ciudades capitales aumentaría aún mas los apetitos burocráticos de los partidos y dejarían por fuera a los candidatos independientes o que no están metidos en la política. Así, ningún Antanas ni Fajardo podrían llegar a ser gobernantes y el poder se concentraría.
Javier Bernal.
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