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¿Necesitan más ejemplos?

02 de agosto de 2019 - 12:00 a. m.

Ya ha pasado un poquito el huracán Egan Bernal, pero aún es imposible pensar en otro tema que no sea su grandiosa conquista en Francia y su arrolladora personalidad basada en principios de familia: amor filial, honestidad, transparencia, disciplina, constancia. Con todos los deportistas que han logrado triunfos similares alrededor del planeta, además naturalmente de los futbolistas que han descollado en otros equipos, bien podría armarse la “gran selección Colombia”, porque todos ellos se han demostrado a sí mismos, al país y al mundo entero cómo se obtienen los propósitos y objetivos, aun si quien debe llegar al podio sea uno solo: la conciencia de equipo y la generosidad y nobleza sin límites.

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No alcanzaría este pequeño espacio para nombrar a todos los deportistas que han dado ejemplo a los niños, adolescentes, jóvenes y adultos. Este país, tan sufrido por razones de la violencia casi institucionalizada, tiene su compensación en todo su potencial deportivo, no en una, dos o tres disciplinas. Está sobresaliendo en todos los campos del deporte, por todo lo alto y desde las más diversas franjas sociales. Tiene que ser un buen síntoma de que nuestra sociedad se está transformando para bien. No importa si es el tenis o la lucha libre, el ciclismo o el golf, el atletismo o la gimnasia, el boxeo o el patinaje, el fútbol de los estadios o el de salón, lo cierto es que en cada disciplina deportiva hay varias figuras excelentes en su ejercicio, pero además nos han demostrados que, ante todo, han sido formados como personas desde su casa, por eso han logrado proyectar su deporte favorito para orgullo de Colombia. Y algo aún más positivo: la mayoría tienen gente formándose desde la infancia.

Los deportistas nos están dando ejemplo a todos en todo. Salvo algunas excepciones, la inmensa mayoría lo ha conseguido sin trampas, sin sobornos, sin engaños, sin cobro de comisiones. Lo han hecho con entusiasmo, transparencia, alegría. Se han ganado unos estímulos económicos con todo el sacrificio que implican los entrenamientos y han mejorado su situación económica sin tener que esconderse de nadie. Qué bonito es ver a un deportista, de cualquier disciplina, en noticieros o en presentaciones y que nadie lo señale de pícaro. Pocos, muy pocos políticos y personajes logran eso. Los señores parlamentarios deben hacer una juiciosa lectura de lo que sucede en el campo de los deportes y, francamente, deben imitar su manera de actuar. Entonces la transformación será total y superpositiva.

Ana María Córdoba Barahona. Pasto.

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