Sobre la paz no firmada en la fecha anunciada.
Alguien preguntó qué significaba que le metieran el dedo en la boca a una persona y le contestaron con otra pregunta: ¿le meterías el dedo en la boca a un tigre? Eso es lo que está pasando entre el presidente Santos y la guerrilla de las Farc.
Los medios dan a conocer las razones del presidente Santos para haber dejado pasar la fecha del martes 23 de marzo sin firmar el acuerdo de paz. Todavía no se ha acordado fecha ni lugar para el desarme, dijo.
Santos manifiestó que no aceptará una fecha abierta. Le agradecemos su honestidad, pero ¿a quién se le pudo haber pasado por la cabeza firmar un acuerdo de paz con una fecha abierta para la entrega de las armas de parte de las Farc? Estos son aspectos que no se han debido ni considerar. ¿Qué han estado haciendo De la Calle y sus asesores militares si después de cuatro años de diálogo todavía está por definirse si las Farc se van a desarmar y cuándo? Señor director, Sr. De la Calle, Sr. Santos, paz y desarme son sinónimos. No puede existir el uno sin el otro.
Continuemos con otra audaz afirmación presidencial: tampoco permitiría que en los sitios de concentración la población civil permanezca desamparada sin la protección de la Fuerza Públicas institucional mientras las Farc armadas hasta los dientes se despachan a su gusto. ¿Qué tal?
Hablemos con claridad. No se firmó el acuerdo porque no había nada que firmar. Si durante casi cuatro años de diálogo, el desarme total de las Farc como requisito imprescindible para participar en política no está definido y aceptado, es señal que las Farc le han estado metiendo el dedo en la boca al Gobierno durante todo ese tiempo.
Juan Maal. Barranquilla
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