El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

No solo es Petro

07 de mayo de 2023 - 09:00 p. m.

Desde que llegó a la Presidencia, Gustavo Petro no ha mostrado ni parece que vaya a mostrar ningún indicio de romper los pilares de la democracia con el objetivo de extender su mandato por otros cuatro años. Incluso su defensa de los valores democráticos le ha jugado malas pasadas, paradójicamente, como se pudo evidenciar en sus encontronazos con el presidente de El Salvador, Nayib Bukele. Más allá de múltiples asaltos en Twitter, perdidos o no, la cuestión de hoy no radica en que Petro pueda sacar a relucir su fase más autoritaria para consolidarse en el poder, sino en quién va a confiar para continuar su proyecto político.

PUBLICIDAD

No cabe duda de que el Pacto Histórico se ha centrado obviamente en la figura de Gustavo Petro, primero para conseguir la Presidencia y luego durante lo que ha sido su gobierno. Ha contado, claro está, con algunos personajes principales como Roy Barreras, Gustavo Bolívar y fugazmente Armando Benedetti y María José Pizarro. Sin embargo, no hay una figura clara que pueda encarnar los valores del Pacto y permita pensar en ese proyecto como algo a largo plazo, sobre todo si sus integrantes juegan en función de no opacar al presidente.

No hay que olvidar que el Pacto es una coalición y precisamente es ese un aspecto que complejiza su funcionamiento. Ante la multiplicidad de participantes es necesario que sus bases e ideales sean lo suficientemente fuertes para establecer objetivos conjuntos y en especial para no transformarse en una agrupación motivada por sus intereses particulares (nótese que hay embajadores que son nombrados sin títulos, Roy ya sacó partido aparte y Nicolás y Juan Fernando Petro, hijo y hermano respectivamente del presidente, están siendo investigados).

Para el 2026 el Pacto se va a enfrentar a una pendiente mucho más inclinada. En primera instancia debe encontrar la persona que pueda perfilarse para continuar la ruta en el siguiente periodo presidencial y en segundo lugar debe establecer su campaña no desde los cambios que quieren proponer, sino desde el trabajo que pudieron completar en más de tres años de mandato. Este último punto es clave, ya que van a entrar en desventaja; las expectativas de campaña fueron ambiciosas y los cambios no se dan de la noche a la mañana, lo que hace posible que la realidad de este cambio fundamental en la sociedad colombiana no se evidencie en solo cuatro años.

Además va a ser el Pacto el que se vea expuesto a las críticas, será el foco de ataques hacia su gestión y se verá las caras con diversas figuras políticas que parecían tirar la toalla, que pueden tomar un segundo aire y pisar fuerte otra vez en la política del país. Inútilmente espero que el debate, desde cualquier bando, sea con criterio, argumentos sólidos y no solo golpes bajos para ser mediáticos y tendencia en redes, y para regocijarse con sus seguidores en el video del momento.

Daniel Hernández.

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias