Pasado el fragor del proceso electoral la vida sigue… De tal manera que nos corresponde a todos centrarnos en las situaciones que incumben a la inmensa mayoría, lo cual significa que existen algunas que son positivas y que merecen destacarse para que todos tengamos una información precisa y podamos beneficiarnos adecuadamente. Es la misión que parece haber entendido ahora el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos —Invima—. Es uno de los logros más importantes del ministro de Salud, Alejandro Gaviria, quien desde el principio de su gestión lideró esta transformación.
La clave de la nueva cara del Invima es haberlo rescatado de la garra de los infiltrados de algunos políticos inescrupulosos que por largo tiempo truncaron trámites para la toma de medidas sanitarias y se enredaban los procesos encaminados a su debida legislación, mientras captaban jugosas ganancias. Un pecado tan grande como las cámaras de gas de Hitler, puesto que por larguísimos años se jugó con la vida de millones de colombianos enfermos —desde niños recién nacidos hasta adultos de la tercera edad— a quienes se les negaron los medicamentos y se embolataban los tratamientos para salvar sus vidas, o peor aún, se los obligaba a comprar una droga de marca fuera del alcance del presupuesto familiar.
Se trata entonces del rescate de la confianza con respecto a los genéricos por la creencia de que si se paga uno de marca es mejor. Se ha establecido un mecanismo de concienciación y motivación para que médicos, pacientes, droguistas y químicos farmacéuticos trabajen sin trampas, para lo cual se entiende que el Invima tendrá los ojos y los oídos despiertos, con funcionarios de categoría en su comportamiento ético.
El área de influencia y de acción del Invima es amplia: medicamentos para personas, animales, alimentos, bancos de sangre, las alertas sanitarias, entre otros, y justamente la importancia radica en la información que esta entidad suministre a la ciudadanía en cuanto a precios, por ejemplo. Si esta entidad continúa por el sendero adecuado, es un pequeño paso para combatir la corrupción. Acciones efectivas son lo que la ciudadanía reclama y exige.
Ana María Córdoba.
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