Toda una científica radiografía hizo Óscar Collazos de nuestro país, apaleado y maltratado por una minoría de inconscientes, equivocados y desarraigados seres humanos:
“Colombia es un país lleno de paradojas: vivimos en medio de una guerra que parece no tener fin, nos acostumbramos a aceptar una sociedad criminalizada en muchos sectores, pero, al mismo tiempo, vivimos como si fuéramos ciudadanos de un primer mundo sin conflictos: apoteosis del consumo y del lujo, con sus secuelas de banalidad, pero también apoteosis de una sociedad que abre zanjas mayores entre ricos y pobres”. Óscar Collazos se lamentaba en los días postreros de su existencia del Comején institucional que invadía a nuestra Colombia. Se refirió contundentemente en un importante escrito en El Tiempo a “la escandalosa suma de daños que le han hecho desde dentro a la llamada institucionalidad, a modo de eficientes comejenes, aquellos que han sido elegidos o promovidos a altos cargos en los poderes públicos”. Llegó a afirmar sin rodeos ni vericuetos que todo ese mal estado de cosas “ha sido la insurrección desarmada hecha en el interior del sistema”.Otro colombiano que se va triste por la forma en que algunos ejercitan la política y la economía. Que la paz del Señor ilumine el alma de Óscar Collazos. Rogelio Vallejo Obando. Bogotá. Envíe sus cartas a lector@elespectador.com