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Panamá

13 de octubre de 2014 - 10:45 p. m.

La declaratoria de “paraíso fiscal” de Panamá por parte del Gobierno de Colombia es quizás uno de los errores de política internacional y económica más graves que ha cometido Colombia.

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 Es, además, un acto de “imperialismo” en contra de un país del tamaño de un departamento colombiano y de una población de 3,8 millones de habitantes. Es claro a estas alturas que el ministro de Hacienda no midió las consecuencias de esa decisión en su afán de estar construyendo los cimientos de una candidatura presidencial.

En Panamá operan más de 120 bancos internacionales por donde pasan billones y trillones de dólares anualmente y es ese sistema financiero uno de los pilares de su economía, al igual que el canal que le aporta millonarios ingresos. Qué no decir de Colón, el puerto comercial a donde llegan miles de containers de Oriente para su distribución a lo largo y ancho de América. Esta actividad comercial es una fuente de abastecimiento del comercio legal e ilegal en Colombia y posiblemente de lavado de dinero. Poco ha hecho el Gobierno para controlarlo. ¿Acaso no sabe el director de la DIAN en dónde se venden esos productos? ¿Por qué no los decomisan todos los días si no cada seis meses para buscar un titular de prensa?

Para el ministro Cárdenas las cosas parecen blanco o negro, y la realidad es que son grises. Siempre lo han sido, y siempre lo serán.

Uno de los “paraísos fiscales” más grandes del mundo es el Estado de Delaware, en Estados Unidos. Allí tienen su sede las principales empresas del mundo y el Estado les guarda su secreto. ¿Tendrá el valor el ministro Cárdenas de decretar a Estados Unidos como paraíso fiscal? “ El loro sabe a que estaca se monta”.
Por el momento, este error diplomático y económico le puede costar al ministro la pérdida de varios peldaños en su escalera política, pues se creyó Goliat y se encontró con un David. A lo mejor no podrá dar el siguiente paso.

Alveiro Mazo. Medellín.

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