Una carta sobre los criterios de evaluación de los colegios incluyentes.
Para la ministra de Educación
El Colegio Nuevo Gimnasio de Bogotá, fundado en 1940 se ha caracterizado por su espíritu innovador en el terreno de la educación de niños, niñas y jóvenes. Ya en la época de su fundación, Doña Celia Duque Jaramillo pensó en la necesidad de una educación que respondiera a las exigencias del contexto internacional y crea una institución educativa en la cual niños y niñas compartieran los mismos espacios de formación en valores y hace una apuesta a la educación de calidad sin excluir género, necesidades particulares de aprendizaje.
Hoy por hoy la filosofía y propuesta formativa se mantiene en pie, somos un colegio que le apuesta a ser una oportunidad de vida escolar, en donde se respeta la condición diferencial de cada uno de sus estudiantes, con el tiempo nos hemos convertido en un lugar de encuentro para guiar – desde la propia experiencia y con nuestras mejores prácticas pedagógicas – a otras instituciones de educación básica y media para que abran sus puertas a familias que han sufrido la indiferencia de otros y han dado la espalda al derecho a una educación de calidad para sus hijos.
No obstante los esfuerzos diarios, hemos constituido un capital intelectual definido en nuestros maestros y estudiantes que rodean cada caso, individualizan esfuerzos y programas y garantizan el éxito y logro de las metas individuales y colectivas. Nos hemos mantenido los últimos 15 años en el nivel más alto de las pruebas Saber aplicadas por el Estado.
Esta oportunidad de dirigirme a usted, como cabeza de la comunidad que represento no tiene otro fin que invitarla respetuosamente a un momento de reflexión sobre lo que –para colegios incluyentes como el nuestro– ha significado dar cuenta del Índice Sintético de Calidad Educativa (ISCE), que si bien ha representado positivamente un auto reconocimiento a nuestra gestión y prácticas escolares, a la interiorización de logros, propuesta de metas para el mejoramiento permanente y planes de acción que garanticen la búsqueda de la excelencia en el día a día también pone en una cuerda inestable el hecho de superar estos resultados que se convierten en una cifra estadística fría, que no atiende a ese factor diferencial vital: los niños, niñas y jóvenes en condición especial de aprendizaje.
La política emanada sobre el ISCE no contempla los casos de inclusión escolar como un elemento que debería aportar significativamente a los resultados de las instituciones con programas de inclusión. Todos nuestros estudiantes presentan las pruebas, porque todos se encuentran matriculados; no los excluimos de ese derecho adquirido de vivir la experiencia en condiciones similares a las de sus compañeros. Sin embargo, ese capital social tampoco se atiende, los buenos resultados son “promediados” indistintamente, afectando no sólo los resultados del Colegio Nuevo Gimnasio, como institución privada prestadora del servicio educativo, sino la posibilidad de obtener el beneficio en los costos educativos adecuados al nivel y tipo de servicio que se presta.
Para finalizar, me pongo al servicio de su gestión y del grupo de colaboradores de su despacho para aportar en la medida de lo posible alternativas que permitan la continuidad del programa de inclusión escolar, no sólo en el Colegio Nuevo Gimnasio de Bogotá, sino en otros tantos que de manera silenciosa hacemos patria y aportamos realmente cada día a la construcción de paz porque, desde nuestra comunidad escolar, fortalecemos la tolerancia, el respeto, la generosidad y sentido de alteridad, valores traducidos en los esfuerzos para que todos nuestros estudiantes, sin excepción, tengan una oportunidad de vida escolar y aprendizajes de alta calidad.
Agradezco la atención prestada por usted a estas líneas y quedo a la espera de una respuesta que sin duda atenderá el interés de muchos estudiantes y familias colombianas.
LUZ STELLA URICOECHEA MORALES
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