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Paradojas electorales

01 de junio de 2010 - 11:13 p. m.

La jornada electoral del  30 de mayo quedará en la memoria de muchos colombianos como una de las más diferentes por las sorpresas, los contrastes y las paradojas que se observaron a lo largo de todo el proceso, incluida la jornada de votación del domingo.

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La primera pregunta que uno se hace desde la orilla verde es: ¿por qué arrasó Santos? La respuesta se desprende de los análisis realizados después de los debates. La gran paradoja radica en que el fuerte del candidato de la U, proveniente del sector social más privilegiado de Colombia, estaba en los estratos 1 y 2, es decir, todo el conglomerado del programa gubernamental  “familias en acción”. Si a este sector de población se le suman las “madres comunitarias” y las “manipuladoras de alimentos” de los restaurantes escolares del ICBF —que un día tendrán que convertirse en trabajadoras con salario mínimo y seguridad social— de todo el país, el caudal es enorme, pues son ellas, como cabeza de familia, quienes arrastran al resto de su entorno.

¿Y por qué lo hacen? Porque a pesar de no entender bien quién es Santos, de dónde viene, cuáles son sus propuestas, etc., sólo tenían claro una cosa: lo único seguro en su vida es ese subsidio ($60 o $70 mil cada dos meses) para la educación de los hijos. Si ese miniingreso se ve amenazado por la fuerza del rumor…

Queda una enseñanza moral invaluable que tendrá que ser recogida por el ganador del 20 de junio: se puede tener el mejor programa de gobierno, pero si este no se ejerce con ética y respeto a la Constitución Nacional, seguiremos exactamente como el final de este gobierno. De escándalo en escándalo, pero con la imagen del presidente intacta. Y eso dizque hace felices a muchos.

 Ana María Córdoba Barahona. Pasto.

Contra la antipolítica

Con los resultados de las pasadas elecciones del 30 de mayo para presidente se pudo comprobar que el elector colombiano ha madurado. Ya no cree en los comerciales donde aparecen candidatos saltando con flores recortadas hablando de la conservación de los recursos naturales, en actores con mascotas disfrazadas de esperanza, en pensadores y literados proponiendo ideas utópicas. Los sufragantes que ofrecen minutos a celular, que venden puerta a puerta perfumes, así como el ejecutivo empresario, creen en las propuestas sólidas y prioritarias como: puestos de trabajo formales, salud rentable para todos, casas de adquisición y suma módica y, sobre todo, seguridad pensional. La política no es sólo para soñadores que anhelan juntarse con políticos, es para verdaderos políticos que saben juntarse con  verdaderos políticos.

 Fernando Cortés Quintero. Bogotá.

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