Los problemas de movilidad y contaminación del aire han sido críticos en Bogotá. Como solución se estableció el pico y placa, que consiste en prohibir un día la circulación de automóviles particulares con placas terminadas en número par y al día siguiente las terminadas en número impar.
En teoría, esto sacaría de circulación la mitad de los automóviles particulares y reduciría notablemente los problemas de movilidad y contaminación.
El balance hasta ahora es que el pico y placa actual no causó el efecto esperado, pues los ricos compraron un segundo automóvil con placa que les permitiera sacar un carro todos los días y la clase media se resignó a seguir usando su carro (si lo tenía) día de por medio. Es decir que el proyecto resultó ser discriminatorio e injusto y los beneficios mal calculados.
Luego el gobierno local propuso que quienes quieran sacar su carro un día pueden hacerlo pagando una suma. Al implantarse la propuesta, pagaron algunos representantes de la clase media (siempre la clase media), pues los ricos ya solucionaron su problema con el segundo vehículo y los pobres no tienen carro. De nuevo, la propuesta es injusta y discriminatoria, y pedir dinero por devolverles un derecho que antes tuvieron es extorsión. Pero quienes se acojan a esta oferta aportan cada uno un carro más al ya colapsado tráfico capitalino, lo cual los perjudica a ellos y a los demás. Otra vez un engaño, injusto y mal estudiado.
Ya el gobierno distrital se quitó la máscara de las buenas intenciones, mostró la cara del lucro a cualquier precio y convirtió el pico y placa en pico y plata. Eso es pelar el cobre.
Sacar un carro que no puede transitar es considerado una infracción que tiene una multa. Pagar para sacar ese carro es pagar para quebrantar la ley. A este paso se podrá pagar para cometer un delito.
Finalmente, pagar dinero para comprar el derecho a contaminar el aire de los otros y congestionar las vías de los demás es inmoral y maquiavélico, y constituye un antecedente peligroso que podría llevar en un futuro a poder comprar el derecho a cometer impunemente un delito, si lo puedes pagar.
En resumen, el proyecto del pico y plata es engañoso, mal intencionado, inmoral, maquiavélico, con beneficios mal calculados, dos veces discriminatorio y tres veces injusto.
Willy Drews.
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