Expongo, esperando que sea revisada por el equipo de especialistas de la Alcaldía de Bogotá, una propuesta alternativa a la restricción actual impuesta a los vehículos privados. Se llamaría “Pico y valle”, y busca permitir la circulación diaria de todos los vehículos, pero invitando a las personas a ordenar sus rutinas en el espíritu de que se organice mejor el tráfico, se contribuya a una menor contaminación y tengamos los bogotanos una vida más amable y productiva. La propuesta consiste en que, al tiempo que se mantiene la restricción de rodamiento de carros en las calles de la ciudad, se disminuyen las incomodidades para los usuarios, permitiéndoles circular en sus vehículos todos los días, así:
Se extiende la restricción incluyendo los sábados y se continúa en dos grupos: placas pares e impares —o, si se prefiere, placas bajas (1, 2, 3, 4 y 5) y altas (6, 7, 8, 9 y 0)—. Todos los carros tienen restricción los seis días de la semana, pero la mitad de los días en horas pico, de 7 a.m. a 10 a.m. y de 4 p.m. a 7 p.m., y la mitad de los días en horas valle, de 10 a.m. a 4 p.m. Son 72 horas de restricción en dos semanas. O, si se quiere, puede ser más exigente: la misma restricción los seis días de la semana, la mitad de los días en estas horas pico, de 6:30 a.m. a 9:30 a.m. y de 4 p.m. a 7:30 p.m., y la mitad de los días en estas horas valle, de 9:30 a.m. a 4 p.m. En este caso son 78 horas de restricción en dos semanas. Por ejemplo: las placas pares tendrían restricción en horas pico los lunes, miércoles y viernes, y restricción en horas valle los martes, jueves y sábados. Las impares, al contrario. Esto se puede alternar cada tres o seis meses. Con la modalidad actual, la restricción es de 75 horas en dos semanas y se impide a las personas circular con su vehículo cinco días, la mitad de los días hábiles.
Creo que vale la pena ponerla a prueba: contribuye a un ambiente más limpio, una ciudad más organizada y unos ciudadanos más productivos y tranquilos, que vamos a potenciar adecuadamente la importante inversión que hemos hecho en nuestro carro. No menos importante, resuelve esa percepción que tenemos de injusticia, torpeza e inequidad del régimen actual de cobro que han denominado “Pico y placa solidario”, eliminándolo.
Stefano Anzellini Fajardo. Arquitecto, profesor de la Universidad de los Andes.
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