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Pidieron más buses y mandaron policías

06 de marzo de 2014 - 09:32 p. m.

Con seguridad somos muchos los ciudadanos que estamos de acuerdo con el serio planteamiento expuesto en el comentario editorial “Soluciones ya” en el periódico El Espectador, edición del día jueves 6 de marzo del presente año, pero pensamos que también tienen toda la razón las personas que de una u otra manera protestaron nuevamente en Bogotá por el pésimo servicio en el Transmilenio y a quienes en lugar de responderles con gestiones administrativas fueron agredidas por miembros de la Policía Nacional.

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Por lo anterior, es concreta lo aseveración de este periódico al señalar que “es difícil condensar la indignación inmediata de la gente que no puede llegar a su trabajo o a su lugar de estudio o a donde sea, y transformarla de repente en indignación social sostenida”.

Está supremamente claro que definitivamente los planes administrativos conducentes a lograr que el transporte público en Bogotá se constituyera en un servicio óptimo se fueron al garete y de ninguna manera se debe ocultar la primordial causa del colapso de Transmilenio que se ha presentado en esta época y que es, ni más ni menos, que el número de sus usuarios desbordó la capacidad de la flota de buses articulados.

Los miles de usuarios, con sus manifestaciones y acciones de protesta, quieren más buses y lo que reciben, por parte de la Policía, son agresiones, como si fueran vulgares delincuentes o hampones. Esa es la impresión del ciudadano de a pie ante la acción del Esmad al lanzar gases lacrimógenos, situación que se vio en el país y el extranjero a través de los noticieros de televisión; esto lo que dejó, además de los numerosos heridos, fue una pésima imagen de Colombia en el exterior.

Además, en el marco de este problema de escasez de los articulados rojos para transportar diariamente a miles de personas, es demasiado palpable la falta absoluta de planeación y esta situación cada día que pasa se agrava más y los afectados, directa o indirectamente, son la mayoría de los 9 millones de habitantes de Bogotá y del municipio de Soacha, Cundinamarca.

Pero nosotros como habitantes de Bogotá y en calidad de personas responsables y conscientes debemos tener en cuenta, tal y como lo sostiene el comentario editorial de El Espectador, que al utilizar el servicio debemos hacerlo con “más orden al subir y bajar”…

Jorge Giraldo Acevedo. Bogotá.

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