Por supuesto que hay cosas para prohibir, pero limitarse a reprimir pone en evidencia la falta de imaginación, la ausencia de autoridad y el desconocimiento de la historia por parte de algunas autoridades. Es mejor obligar a lo beneficioso que sea conveniente para la mayoría y que sea posible y viable de cumplir. Así ocurrió con la exigencia para el uso del cinturón de seguridad, pues a todos conviene y es facilísimo de colocar.
Así como debería ser obligatorio el uso del silenciador para todas las motocicletas, en especial las ruidosas. Y las autoridades deberían hacer cumplir tal norma, ¡pues ya existe! Igualmente, es perentorio hacer cumplir la norma, también vigente, que en estos días nos preocupa: el número de la placa debe estar impreso con caracteres reflectivos en los cascos y chalecos de conductor y parrillero de manera clara, grande y legible. Y sin camuflar ni confundir con dibujitos. Esto no evita el crimen, pero lo previene disuadiendo a los malhechores, pues serán fácilmente identificables. Y si delinquen, se facilita su persecución y captura.
Camilo Mendoza Laverde. Bogotá.
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