En columna de opinión publicada el jueves 26 de enero de 2012 en El Espectador, con el título “Ingenuidad o perversidad”, hice la siguiente afirmación que deseo rectificar por no ajustarse a la verdad: “Uribe endilga a Santos intenciones perversas al interpretar la ley penal en desfavor de un antiguo colega de gobierno, mientras que Santos se declara asaltado en su buena fe cuando era ministro de Defensa y tenía a su cargo la inteligencia militar, tristemente burlada por la sagacidad de Restrepo”.
Por un imperdonable descuido mío no verifiqué quién era el ministro de Defensa en 2006 cuando tuvo lugar la presunta desmovilización del frente Cacica La Gaitana de las Farc. Asumí apresuradamente que el actual presidente de la República era el ministro de Defensa en ese entonces, lo cual no corresponde a la verdad. La cuestionada desmovilización tuvo lugar el 8 de marzo de 2006, mientras que Juan Manuel Santos se posesionó como ministro de Defensa el 19 de julio de 2006, razón por la cual éste no puede haber sido asaltado en su buena fe por el acto de la presunta falsa desmovilización. La inteligencia militar posiblemente burlada por la sagacidad del excomisionado Restrepo, de llegarse a probar su responsabilidad penal, estaba a cargo del ministro de Defensa Camilo Ospina Bernal, no de Juan Manuel Santos. Deseo pedir públicamente disculpas al presidente de la República por mi descuido al hacer la afirmación que ahora rectifico.
Rodolfo Arango. Columnista.
Sorpresa
Sorprende oír cada vez más frecuentemente que el expresidente Uribe Vélez no esté en deuda con la justicia ni con la sociedad colombiana por conductas y/o vinculaciones —non sanctas— en su ya larga vida pública, además gran parte de éstas radicadas en acusaciones con pruebas ante la comisión de acusaciones de la cámara de representantes.
Se le permite constante e impunemente agredir a la patria al atacar a la justicia y las instituciones que juró acatar, respetar y defender.
Frecuentemente, algún integrante de la orquesta va a la cárcel, pero el director sigue tan campante.
Ernesto Yamhure… ¿perseguido político o cómplice?
Adolfo Bernal Mazabel. Bogotá.
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