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Reflexión oportuna y necesaria

25 de abril de 2023 - 09:05 p. m.

En medio de tanto acontecimiento en el panorama de la política colombiana, tan desconcertante en lo interno y ahora con un importante e innegable éxito frente a Estados Unidos, así como en todo lo relacionado con los nuevos acuerdos de paz con los sanguinarios grupos insurgentes, resulta positiva y necesaria la reflexión que plantea Rodrigo Uprimny en su columna de El Espectador titulada “Dos reformas procampesinas en riesgo” (23-04-23), porque rescata al protagonista más importante de la economía colombiana desde donde se lo quiera analizar: el campesinado, ese amplio sector de la población que ha sido deliberadamente ignorado por todos los gobiernos desde hace décadas, salvo cuando Carlos Lleras Restrepo se sentó a pensar en el campesino para formular la reforma agraria, tumbada por la mezquindad de los gamonales conservadores.

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Cuando se firmaron los Acuerdos de Paz de La Habana se enfatizó en la urgencia de que el Estado comience a intervenir en el área rural, escenario de las más temerarias acciones de los herederos de bandoleros, dueños del crimen organizado, guerrilla sin ideales y transformados en “héroes” de la mafia del narcotráfico y la delincuencia común, que tiene en todos estos actores la metodología más apropiada para arrinconar al campesinado y a todo el pueblo colombiano. Por lo tanto, como afirma Uprimny, resulta alentador que en el Congreso avancen dos reformas relacionadas con los derechos constitucionales del campesino y la creación de la jurisdicción agraria. Pero parece que ya surgieron las tradicionales leguleyadas, en mi concepto, mezquindades, las mismas que aparecieron cuando los poderosos terratenientes liberales y conservadores tumbaron la reforma agraria del presidente Lleras Restrepo. ¿Costosa e innecesaria la creación de la jurisdicción agraria, según las altas cortes? Por favor, comparen con el monto de todo lo que roban la inmensa mayoría de los contratistas en todas las esferas de la vida nacional: infraestructura con obras que se derrumban a la primera llovizna, salud que saquea todo el dinero destinado a prevenir y curar las enfermedades de todos, educación, licitaciones tramposas como el Plan de Alimentación Escolar (PAE), concursos amañados, etc. etc. El espíritu mezquino de quienes toman las grandes decisiones que afectan al pueblo colombiano no contribuye en nada a la paz. Por lo demás, que el Gobierno no se vaya a enchumbar con el abrazo de Biden.

Ana María Córdoba Barahona, Pasto

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