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Reforma a la justicia, un debate

30 de agosto de 2011 - 06:00 p. m.

Como suscriptor y diario lector del editorial de ese prestigioso diario, en relación con el de antier, dada mi condición de magistrado de la Sala Disciplinaria del Consejo Seccional de la Judicatura en Cúcuta, doy mi opinión a título personal sobre las interesantes preguntas que plantea: Una inicial es que el CSJ es un órgano que hasta la fecha (dice el editorial) «es tan cuestionado por jueces y abogados».

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El CSJ es el malo de la película porque desde que se creó controla a unos y otros: selecciona a las personas que acceden a la administración de justicia, controla permanentemente la gestión de los jueces, los califica en la prestación de sus servicios, los investiga disciplinariamente con exclusividad y adelanta procesos de ética profesional a los abogados. Las estadísticas dan cuenta de los resultados. Antes de la Constitución prácticamente no existía justicia disciplinaria frente a unos y otros, en estos 20 años el CSJ ha cumplido una tarea que es altamente impopular.

La Constitución buscó que los magistrados de las altas cortes se dedicaran a dictar sentencias y no a administrar, de tal suerte que es válido el cuestionamiento que hacen de que con qué tiempo se iría a administrar la Rama Judicial en el evento del Consejo Superior Judicial proyectado por el Gobierno, y de contera si es conveniente o no la rotación anual de sus miembros.

Las altas cortes insisten en el CSJ porque es una garantía de autonomía de la Rama Judicial y si se le critica la lentitud burocrática es porque ésta es consustancial a la dificultad de atender soluciones precisas y contundentes por la ausencia de un presupuesto adecuado. Lo dijo el propio señor presidente de la Corte Suprema de Justicia en la entrevista que ayer domingo concedió en el diario El Tiempo a Yamid Amat, afirmando que Colombia requiere de 4.000 jueces más. Y no parece que haya aislamiento de la justicia, por el contrario, considero que nunca antes en Colombia la justicia había tenido tanto protagonismo social como en los últimos 20 años.

Fuera de la posición de las altas cortes en torno al proyecto del Gobierno, la eliminación del CSJ únicamente afectaría a la ciudadanía, que dejaría de tener un órgano de control especializado frente a los jueces y los profesionales no muy amigos de la ética y que si bien es cierto el CSJ no es una entidad óptima en resultados, igual que la Procuraduría o la Fiscalía, su debilidad consiste en ser una entidad joven e impopular por las tareas que le corresponden.

Atentamente,

Calixto Cortés Prieto. Cúcuta.

 

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