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Reformas en montón

17 de abril de 2023 - 09:00 p. m.

Nuestro diario, el de todos por longevo y por compromiso, nos entregó hace unas semanas en editorial dominical, para el espectador del común y para el ciudadano lector, una síntesis de las tres poderosas reformas que buscan un cambio, quizá hacia una “paz total”. Cada una con su estrategia, para que en reducido tiempo y con actividad del Congreso sean aprobadas con el fin de abrazar y llegarle a un pueblo de 50 millones, de nuevo esperanzado, pero hastiado por el olvido, la indiferencia, la violencia, la descomposición social y las decenas de reformas insulsas.

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Las tres reformas con sus iniciativas llegan en montón para ser evaluadas afanosamente y mostrar el cambio, que será repentino ante el inexorable transcurrir del tiempo, que no permitirá profundizar sus complejos contenidos, acertados o confusos.

Cuando una estructura se reforma, sea documental, técnica, constructiva, científica, artística, deportiva u otra, se está cambiando su esencia, por su ineficacia en la aplicación, por su vetustez o por su deterioro conceptual. ¿Es este el caso actual o es el afán protagónico de mostrar el prometido cambio sin medir inmediatas consecuencias por sus aplicaciones? Esperemos que nuestros abnegados, estudiosos e indisciplinados legisladores lo decidan. Son tres, en chichonera, al mismo tiempo, para extrema rapidez en su aprobación, como el avistar de una parvada de aves, tantas que no se percibirán sus vuelos, sus riquezas, estructuras y alcances. Todas, las tres reformas, para beneficio de las generaciones venideras, aquellas que están listas en el partidor para lanzarse a las calles, autorizadas para la protesta, pacífica o con violencia.

De este veloz proceder queda la apremiante y angustiosa pregunta: en la talega de sorpresas, ¿dónde está la reforma a la justicia? Debió ser la primera, la impostergable, la que no da espera, la que permitiría a millones de colombianos vivir con siquiera algo de dignidad y tranquilidad, no como ahora, que se sobrevive con zozobra, miedo a la delincuencia, a la inexistencia del castigo para el antisocial, a las masacres cada vez más crecientes, a la injusticia, a la impunidad y a un conglomerado que viene destrozando el territorio nacional y el medio ambiente sin escrúpulo alguno.

¿Dónde quedó la de justicia? ¿Atrás, de Cenicienta, o vendrá en otro cubilete de sorpresas con otra manotada de reformas para ser aprobadas sin profundo y merecido estudio? Como en la escuela, con tres materias se perdía el año, será que lo perdemos. Los honorables lo decidirán y sobre ellos caerá el peso de una invivible nación o el bienestar de esta y próximas generaciones.

Octavio Valcárcel B.

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