La cultura societaria proyectada a lo público
Lo que existe en privado se ha proyectado en lo público. A partir de las últimas noticias sobre los cambios en Ecopetrol, ha existido un llamado común a que se respete el gobierno corporativo de la empresa. Se habla de la politización de Ecopetrol y el riesgo de que el presidente tome autoritariamente decisiones sobre la composición de la dirección de la compañía. Considero que la problema es cultural y se proyecta en la política. Colombia, en su gran mayoría, es un país con compañías pequeñas o medianas que pertenecen a una misma familia en la que el jefe de la familia toma las decisiones y su querer es absoluto. No somos un país de compañías descomunales con miles de accionistas. Se privilegia el querer del padre sobre las ventajas de la compañía. Si esto se proyecta a las compañías públicas hay dos problemas: el primero es que cada nuevo presidente será llamado a respetar el gobierno corporativo, en donde privilegie intereses de la compañía y los accionistas (algo que fácilmente puede estar en conflicto con ideologías con las que llegan al poder los movimientos políticos); el segundo es que esa puja de poderes y egos se repite cada cuatro años. Mientras en las compañías de familias esos períodos duran lo que la vida útil del jefe del hogar, con Ecopetrol la volubilidad del mayoritario viene dada por las elecciones. Considero que no se puede esperar que un socio mayoritario no actúe como mayoritario, pero tampoco podemos seguir pensando que una compañía que lista en la Bolsa de Valores de Colombia y en la Bolsa de Nueva York siga siendo manejada con la misma cultura societaria que el resto de Colombia. Mientras en Colombia exista la cultura empresarial de que el jefe de familia, el mayoritario de una sociedad, impone su querer más que su visión de negocios, estos riesgos frente a Ecopetrol seguirán sucediendo. ¿Cómo explicar que el ser mayoritario no implica hacer todo lo que se desee?
Carlos Ruiz-Puerchambud, Docente investigador de Derecho Comercial, Universidad Externado de Colombia
Bogotá, tapada en basura
La ciudad de Bogotá está convertida en un muladar de desperdicios. Todo el día la barren, pero el sistema es absurdo: embolsan la basura en plástico y minutos después un reciclador o un habitante de calle, en busca de su sustento, la abre y todo queda esparcido otra vez. El sistema de recolección debe ser inmediato. Son tiempo y dinero perdidos.
Claudia Elvira Pérez Cadena
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