Carta sobre el plebiscito.
Sí al fin de las Farc
El tema que convoca a los colombianos es la próxima votación por el plebiscito para finalizar la fratricida guerra con la Farc y eliminar el gran obstáculo que nos impide convivir en armonía y en construcción de la Colombia progresista e incluyente. No es el momento de calificar el gobierno del presidente Santos y esgrimir los grandes problemas que desde siglos vienen lesionando los intereses y la vida de los colombianos con el dejar de hacer de cada presidente. Y es, precisamente, con este sí triunfador, que podremos iniciar el cambio social mediante reformas estructurales de los aspectos fundamentales de la sociedad colombiana. Lo esencial y real es la necesaria y patriótica votación para refrendar con el sí el derecho de vivir dignamente, sacando de la confrontación a miles de guerrilleros que durante casi 60 años realizan una inútil y destructiva guerra con el Estado, propiciando desgracias humanas, ambientales y una fuerte polarización que impide la unión nacional en busca del país para todos. Será con el democrático y contundente sí que enterraremos la bandera negra de la muerte, de la guerra y del horror, aunque en las principales ciudades no se padezca y sean pocos los citadinos, con la gran mayoría de campesinos, los que pierden sus vidas, familia y bienes. Otros, y muy pocos, recogen el oropel anegado en sangre de jóvenes humildes que por falta de oportunidades, negados por el Estado, la dirigencia y sociedad, abandonan sus hogares para ingresar al único oficio ofertado, la guerra entre hermanos. Con el sí quedarán atrás este degradado panorama, las mitomanías insinuantes de entrega del país al comunismo, las expresiones de intolerancia y negación de un proceso ajustado a lo racional, lo político, lo jurídico y lo humano mejor posible, para avanzar juntos y reconciliados. Es real que el mecanismo del plebiscito para refrendar los diálogos de La Habana fue aprobado por los poderes públicos de representación popular: ejecutivo, legislativo, y convalidado por el máximo organismo guardián de la integridad y supremacía de la Constitución Política del 91, la Corte Constitucional. La votación fue siete por el sí y do por el no, pertenecientes a Gabriel Eduardo Mendoza y Jorge Pretelt, este último con investigación en el Congreso y en la Fiscalía. Será el pueblo soberano el encargado de refrendar con el sí, legítimo y democrático, los acuerdos de La Habana, haciendo uso de su categoría de constituyente primario y del derecho fundamental de vivir en paz, como lo ordena el artículo 22 de la Constitución. Los opositores están en la encrucijada de votar por el no o de la abstención, cualquier posición que elijan les será adversa. Los colombianos esperamos que la oposición acepte el fin de las Farc y el resultado del plebiscito mediante el sí victorioso de un pueblo que se redirecciona hacia la paz y el progreso. Desmovilizar 14.000 guerrilleros para terminar con muertes, víctimas y crímenes de toda índole, en cualquier mente, es indispensable, humano, progresista y cura con creces cualquier desgarradura, porque la vida es única, irrepetible y maravillosa.
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