Sobre la imputación a Mario Montoya y un editorial
Perfectamente de acuerdo con su exposición en el editorial titulado “Mario Montoya y el horror por superar”. ¿Cuál es el miedo a los militares y exmilitares? ¿Por qué nadie se atreve a enjuiciarlos? ¿Por qué ellos se consideran y siempre se han considerado por encima de las instituciones? ¿Por qué tanto temor de la justicia? ¿Por qué tanta impunidad ante hechos tan horrorosos y repudiables fríamente planificados contra una población civil indefensa que pudiéramos haber sido nosotros? Si son capaces de condenar a este general retirado, ¿lo enviarán a un cantón militar a que siga disfrutando del libertinaje y todas las comodidades que allí se permiten? Estemos pendientes de los pantalones bien puestos de fiscales y jueces.
Gilberto Espitia.
¿Dónde y cuándo perdimos el rumbo?
No hemos superado la división visceral del país. Nací y me crié con los odios entre liberales y conservadores en medio de la violencia, hoy estamos entre uribismo y petrismo, dos demonios que nos impiden pensar en alternativas diferentes. Sumados otros actores en el panorama que están por fuera de la ley y la corrupción, tenemos un caldero lleno de males que ambientan una visión del país nefasta, llena de temores, sin futuro claro; no se escucha un discurso pensando en el bien común. ¿Cómo llegamos a esto? ¿Dónde y cuándo perdimos el rumbo?
Guillermo Valencia.
Radicales
En varias regiones de esta maltratada tierra abundan grupos y personajes extremistas, radicales. Bien sea de ideologías de derecha o de izquierda, por motivos políticos, religiosos o militares, o bien por sus propios intereses corruptos y en muchos casos porque apegándose al poder pueden tapar sus graves fechorías, pero desconociendo y abusando de las necesidades básicas sociales y económicas que sufren sus comunidades. Es patético: Colombia, desde siglos atrás, ha sido manejada por estos gobiernos politiqueros, corruptos y mafiosos. En medio existe una gran masa de sociedad independiente e indefensa, saturada y anestesiada por tanta violencia y corrupción, que vive manipulada desde todas las esferas influyentes. Colombia adolorida.
Gustavo González.
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