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Dos cartas de los lectores

24 de noviembre de 2020 - 10:00 p. m.

Sobre las vacunas y un editorial

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Es claro el mensaje del editorial “Con el arribo de las vacunas, a frenar la desinformación” (22 de noviembre de 2020), pero decir que “internet está diseñado para fomentar los discursos que nos conmueven e irritan” es la salida fácil para explicar una situación que no tiene su origen en internet. La raíz del problema está en el lamentable estado de la educación, no solamente en Colombia, sino en muchos países del mundo. Preguntémonos: ¿por qué el director y el comité editorial de El Espectador, así como la clase intelectual en general, no compran estas teorías conspirativas para las cuales está “diseñado” internet? La respuesta es sencilla: porque son educados. La solución del problema entonces está en construir un sistema educativo que le enseñe a la gente (a la mayoría, por lo menos) a pensar, a entender y a encontrar soluciones a los problemas que se nos presentan continuamente. El principal de los cuales es ahora cómo cuidar nuestra salud, lo cual atenta gravemente contra los intereses de las grandes corporaciones cuyas ganancias provienen de la venta de bebidas azucaradas y comida chatarra.

Ricardo Gómez. Guapi, Cauca.

Un lector de El Espectador y “El Vespertino”

Es para mí de enorme placer renovar la suscripción de El Espectador, periódico que leo y disfruto desde antes de que se empezara a publicar El Vespertino, ya que en la mañana llegaba a mi casa el diario matutino y después de mediodía llegaba El Vespertino. Sacaba mi tiempo para leerlos ambos con mucha atención y aprovechamiento de sus interesantes contenidos.

Por lo general, uno tiene a sus columnistas preferidos, pero procuraba leerlos a todos, porque cada columnista tiene algo importante que transmitir. ¡Por supuesto que los editoriales de cada día son el faro que ilumina el camino del periódico y trazan la línea de independencia y el tratamiento e interpretación de cada hecho que se sucede a nivel nacional e internacional!

Solo me resta cursar una cordial invitación para que los colombianos que tengan una mente abierta y un corazón grande sean parte de los incontables lectores de El Espectador. ¡Deseo larga y próspera vida al periódico de mi predilección!

Luis Castellanos García. Bogotá.

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