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Sobre el afecto en los colegios

01 de septiembre de 2015 - 11:26 p. m.

En Colombia, miles de estudiantes, cuando están en los colegios, reciben el restaurante escolar, pero los fines de semana y cuando salen a vacaciones, los niños aguantan hambre porque para la mayoría de ellos las instituciones educativas son su segundo hogar.

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Y ante esta situación, al procurador lo único que le preocupa son las manifestaciones afectivas de los jóvenes dentro de los colegios. Parece vivir en un estado camandulero. Es verdad que hay mucha permisividad de las niñas en su relación con sus novios cuando están estudiando, pero eso va en las normas que les inculquen en los hogares sus padres: enseñarles a que se deben hacer respetar.  En las instalaciones educativas, los docentes deben estar atentos a las manifestaciones de afecto entre los alumnos del mismo y distinto sexo. En los descansos, las parejas se les sientan en las piernas poniendo en posición incómoda a sus compañeros. Se les debe decir que se comporten, ya que están en un establecimiento educativo en donde se están aprendiendo normas para la vida.Lo que sí debe estar claro es que se debe educar en el afecto, no en la falta de tolerancia. Se debe respetar la identidad sexual de la persona. Es inaceptable que el procurador tome el homosexualismo como una falla en la conducta y que justifique a los colegios que “la censuren y la corrijan”. Eso es discriminatorio.  Se deben reindivicar los derechos a la dignidad de alguien que ya murió, la familia y sus compañeros de colegio fueron los que sufrieron la pérdida de Sergio Urrego, que se suicidó en un centro comercial de Bogotá. Su nombre sigue vivo con su honra.  Es importante y de trascendencia que la Corte Constitucional decidió proteger el buen nombre de Sergio, ordenando el grado póstumo y un monumento en su honor.Dicen que desde que el procurador tocó el tema de la prohibición de las manifestaciones de afecto en los colegios, los estudiantes Santos y Maduro ni se hablan.  Mario Quintero Martínez. Medellín. 
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