Sobre el caso de Eileen Moreno (I)
Estuve leyendo con detenimiento el editorial referenciado como “Nada justifica la violencia contra la mujer”, publicado el 15 de septiembre de este año, el cual considero en una visita muy personal que debería argumentar de manera más imparcial la tesis central del documento. Siempre es cierto que nada puede justificar la violencia, pero también debemos hacer un llamado a la honestidad y no manipulación de la susceptibilidad pública. Los hechos son claros y hay un acto reprobable, pero no reconocer los errores propios durante el momento en que ocurren los hechos es darle la razón a la mentira. Considero que, a pesar de que el editorial tiene buenas intenciones, este caso no es el mejor ejemplo para ello. Eileen Moreno mintió, engañó y acomodó los hechos para ponerse en una posición de víctima inocente, y aunque sí es una víctima, por la versión de su expareja no es tan inocente que digamos, es más bien una víctima instigadora… Luego se da chapuzones publicitarios pareciendo un ángel cuando hay tanto detrás de bambalinas. No desconozco la gravedad del hecho, sólo invito a que este tipo de artículos sean motivados por personas más normales que quizá no tienen tanto escondido en el acto que los desencadena. Nos hace falta como mujeres más sabiduría para saber hasta qué punto dar respeto es una mejor opción para evitar la violencia, en vez de publicar una foto y hacer un escándalo publicitario después de faltar al respeto.
Marcela Andrade Lozano
Sobre el caso de Eileen Moreno (II)
Opino que es una acusación en este caso muy severa hacia el actor que presuntamente incurrió en el delito.
Sugiero mantener de manera muy neutral los dos casos, ya que el actor está mostrando pruebas previas de agresión verbal y psicológica.
En este país, si un hombre denuncia maltrato es burlado y hasta humillado en su condición, que ni le aceptan la denuncia.
No estoy sustentando la falta que cometió el actor del hecho, pero sugiero que merece ser escuchado antes de arrojarlo al ruedo, ya que muchas veces la liberación femenina o la independencia nos llevan a la agresión entre las partes, que a veces desconocemos externamente.
José Martínez
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