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Sobre la decisión venenosa por el glifosato

29 de julio de 2019 - 12:00 a. m.

Resulta incomodo que no podamos decir claramente que la decisión de usar glifosato esconde un interés claro de entorpecer el proceso de paz. Es claro que su uso va en contravía de la sustitución de cultivos y muy especialmente de la presencia estatal en zonas marginadas. Es además abusivo que pretendan negar la ausencia del Estado, volviendo a políticas que pretenden hacerle guiños a gobiernos distantes.

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Aunque de acuerdo con la conclusión de su editorial, creo que los argumentos usados para criticar el desempeño de la corte y las posturas del Gobierno no son los más certeros. Dando por hecho que el uso del glifosato representa un riesgo a la salud de los colombianos, lo que realmente se debe cuestionar es la forma en la que el actual Gobierno quiere hacer presencia en zonas marginadas.

La ausencia del Estado en zonas marginadas ha sido causa de muchos de los problemas del país. Parte de lo que es profundamente esperanzador del Acuerdo de Paz es ese reconocimiento, esa sensatez del Estado en entender su ausencia y su responsabilidad en el conflicto. Proponer entonces volver a la aspersión y suspender la sustitución de cultivos es reafirmar la ausencia del Estado, retomar estas antipolíticas no solo refleja la falta de creatividad de este Gobierno, sino también su enfoque en cumplir agendas ajenas al país.

Este proceso niega también la oportunidad de una reforma agraria incluyente y, por tanto, nuevas oportunidades a través de la sustitución, suscribe una lucha contra el narcotráfico perdida desde hace décadas y, tal vez lo más importante, nos envuelve en discusiones bizantinas que confunden y dividen.

El problema real por resolver es la ausencia del Estado, ese problema que hace que millones de personas estén marginadas y sin acceso a servicios de calidad y oportunidades de educación y trabajo. Se vale no estar de acuerdo con la sustitución de cultivos, se vale no estar de acuerdo con el proceso de paz, pero es un error muy grave del Gobierno negar la ausencia estatal y promover políticas que agravan nuestra realidad.

Pedir respeto a las instituciones, aunque sensato, es insuficiente. Debemos pedirle al Gobierno que rectifique, que muestre una mirada de mediano a largo plazo sobre el campesinado del país y nos deje entender sin tapujos cuál es su visión de un país sin Acuerdo de Paz.

Pablo Mejía.

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