En la edición del viernes 20 de abril publicaron ustedes un artículo sobre la novela negra, en el cual los autores hacen un batiburrillo entre novela policiaca y novela negra, sin clarificar las divisiones en este género literario.
Primero fue la novela-enigma, cuyo precursor fue Poe, al que se refiere Borges. ¿En qué se centran estos relatos —los de Poe y sus sucesores, como Conan Doyle, Gastón Leroux, Edgar Wallace, Agatha Christie y G. K. Chesterton—? En descubrir el misterio de un crimen: quién es el asesino y cuál el motivo del asesinato. Es la novela problema. El carácter lúdico del enigma. Tan antiguo como el laberinto mitológico.
La novela negra propiamente dicha surge en la revista Black Mask, fundada en 1920. Allí se originaron dos tendencias que marcarían el rumbo futuro de la novela criminal: el llamado hard -boiled, es decir, el relato violento, el lenguaje crudo, los hechos descarnados y escuetos. El crimen se resuelve matando al criminal o golpeando su humanidad hasta que confiese. No hay sutilezas. Hay acción pura. Dos exponentes de esta vertiente pueden ser Mickey Spillane y Ross MacDonald.
La otra tendencia, es la novela de denuncia. El tratamiento crítico de la realidad social. Exponer, con el fondo argumental de un crimen, la corrupción política de una ciudad con la complicidad de la policía o de sus gobernantes. Entonces surgen los grandes maestros del género: Horace McCoy, Raymond Chandler, Dashiell Hammett, y en estos últimos años, James Ellroy, Patricia Highsmith y Andrea Camilleri. No puede involucrarse en el género policiaco a escritores como Ian Fleming y John Le Carré, que cultivan la novela de espionaje.
Felipe Ossa. Librería Nacional de Bogotá.
Millonarios no tiene defensa
Ni como equipo de fútbol ni como institución deportiva, Millonarios tiene defensa. El resultado del domingo contra el Cúcuta Deportivo sigue demostrando lo primero, y la actitud condescendiente de las directivas del club con el desempeño de técnico y jugadores, lo segundo. El otrora ‘Ballet Azul’ no es más que un equipito regular tirando a malo, plagado de decisiones y acciones deportivas mediocres. Si el fútbol consistiera en tener la moral en alto y un espíritu positivo, Millonarios iría punteando el campeonato. Pero no es así, ni va a serlo; la realidad es otra y dolorosa: está a un partido de quedar por fuera. Tal parece que Millos seguirá en picada antes de que los ‘timoneles’ del club hagan algo al respecto, cosa que tampoco tiene defensa.
Mauricio Salas. Bogotá.