Leí hace unos días en El Espectador una declaración del presidente de la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH), Karim Lahidji: “Prohibir el aborto es un acto de violencia contra la mujer”, con la débil y triste justificación de que es un crimen que la mujer no tenga el derecho de decidir por su cuerpo.
¿Alguna vez se ha puesto el señor Lahidji a pensar lo que han sufrido las mujeres que abortan? Este no es un tema de derecho humano hacia la mujer. El apoyo que debe dar una organización como esa debe ser más consiente del valor de la vida. “El aborto atenta contra la libertad emocional de la mujer”. Y desafortunadamente este punto es ignorado por la prensa y los gobiernos y/o organizaciones no gubernamentales. El punto grave es la falta de educación. Ahí sí hay un derecho que todas las mujeres deben recibir de parte de sus gobiernos.
Quiero pedirles un poco de amor y de conciencia sobre la responsabilidad de esas declaraciones “sobre el derecho de la mujer y el aborto» que están tan mal encaminadas y dan tan mal ejemplo y que a todas las mujeres nos duele. Sean responsables con el tema del aborto, porque no es un tema de derecho, de libertad, porque pareciera que ni su vida, ni la mía importaran si cuando nuestras mamás nos concibieron hubieran tenido circunstancias difíciles para dejarnos nacer. Ese derecho del que ustedes hablan no es libertad y se confunde con el deber y la verdadera vida.
Tenemos que crear más fundaciones, instituciones, organizaciones para recibir, educar, formar mujeres antes de concebir y a las mamás y niñas embarazadas o violadas. Esa sí será una gran misión y un derecho para la mujer.
Quiero terminar con una reflexión importante: no se trata de ninguna religión, ni nivel social económico. Se trata de una vida, de su vida, la mía, de la de las mujeres de su familia y sus hijos, de cada una de las mujeres y hombres de este mundo. ¿Cuál es la verdadera conciencia a la vida, al derecho y a la libertad, a la libertad emocional?
María Angélica Cuéllar. Bogotá.