Considero que el senador Robledo está desinformado de las operaciones de bolsa y las fluctuaciones de los precios de las acciones.
Puede ser cierto que el precio de la acción de ETB suba o baje a medida que se anuncia su venta o su fracaso. Pero no se puede culpar a quienes hayan comprado y vendido acciones de detrimento al patrimonio público porque dichas acciones son de propiedad privada. Son muchas las acciones inscritas en la bolsa que han subido y bajado en los últimos dos años, entre otras las de Ecopetrol y a nadie se le ha ocurrido denunciar a quienes han vendido y comprado esas acciones ante la Fiscalía. Especular en la bolsa no es fácil y todas las operaciones que se hagan deben ser respetadas. Si alguien compra una acción debe pagar a los tres días la operación. Eso no es un juego como cree el respetado senador. Si van a meter a la cárcel a los que compraron y vendieron esas acciones y a los comisionistas, la congestión de los establecimientos carcelarios será peor que la de la cárcel de Valledupar. Y, en cualquier caso, ¿cuál es la norma que prohíbe comprar y vender acciones de propiedad privada?
Horacio Perdomo. Bogotá.
Borges: 25años de muerto
“Él me reveló el poder de la poesía: el hecho de que las palabras sean no sólo un medio de comunicación sino símbolos mágicos y música”. Palabras del padre de Jorge Luis Borges, que condujeron al prolífico hombre de letras a trasegar hasta los 86 años de vida por una brillante senda literaria, y que hoy recordamos en sus 25 años de muerto. Hablar de Borges es hablar de ensayo, filología, cuento, guión, cátedra, poesía y música, etc. El Premio Nobel de Literatura al cual fue postulado por casi 30 años se le negó a este bonaerense universal, que a ritmo de tangos y milongas nos llevó siempre de la mano del florilegio poético del arrabal y el rítmico lunfardo. El compadrito, El Aleph, La rosa profunda, El otro, El oro de los tigres, por nombrar algunas, encumbran la vasta obra literaria de un tartamudo ciego que nació poeta, con el lirismo en cada verso, en cada acorde y en cada rosa.
Helena Manrique. Bogotá.
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