El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Sobre los alimentos ultraprocesados y un editorial

31 de octubre de 2023 - 09:00 p. m.

Pilas con los ultraprocesados

La comida ultraprocesada se caracteriza por venir envuelta en plástico, tener elevadas cantidades de sodio, azúcar, grasas y edulcorantes, y tener excelentes estrategias publicitarias, fácil acceso y generar enfermedades.

PUBLICIDAD

El Espectador publicó recientemente que, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), los productos ultraprocesados son el motor de la epidemia de obesidad en América Latina. Identificar la causa de una enfermedad es uno de los objetivos de la investigación en medicina, es por esto que la declaración de la OPS es trascendental.

Estudios con la mejor evidencia científica (revisiones sistemáticas y metaanálisis) han demostrado que los productos ultraprocesados se han asociado con hipertensión arterial, diabetes mellitus, depresión, ansiedad, trastornos de déficit de atención e hiperactividad, alergias, obesidad y cáncer.

La Unicef publicó hace poco un estudio cuyo resultado fue que la obesidad y el sobrepeso restan años de vida a niños, niñas y adolescentes en Colombia. También encontraron que la publicidad de productos ultraprocesados y bebidas azucaradas estimula el sobrepeso y la obesidad.

De acuerdo con un artículo publicado en la revista The Lancet, se espera que los casos de diabetes se incrementen cada vez más. Afirman que para el año 2050 el mundo tendrá 1,3 billones de diabéticos. En este orden de ideas, los costos para los sistemas de salud y para el bolsillo de las personas también se incrementará.

Se dice que la educación transforma vidas, por eso es muy importante que se siga divulgando esta información, que las personas conozcan los riegos asociados a este tipo de productos ultraprocesados y asumir las evitables consecuencias.

Camilo Domínguez, epidemiólogo.

Sobre un editorial

Es notable y gratificante en este momento de la historia de Colombia que la imparcialidad de El Espectador sea visible. Siempre creí que se daba demasiado juego en El Espectador al expresidente Álvaro Uribe y sus lineamientos agresivos y divisionistas. Pero ahora ustedes tienen razón. Es difícil encontrar a alguien más pacífico que Rodrigo Uprimny, aunque algunos lo consideren “mamerto”. La respuesta del expresidente es más de lo mismo: descalificar, acusar, agredir, tratar de silenciar y vincular todo lo que no le gusta con su archienemigo Juan Manuel Santos. El ataque dice que Rodrigo Uprimny es un lacayo de Santos y que está al servicio de los terroristas. Lo peor es que su millonario abogado le firma. Gracias por tener la valentía de poner barreras a estos ataques y por tratar de construir un país integro y sin divisiones.

Alejandra Ospitia.

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com

Conoce más
Ver todas las noticias