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Sobre un editorial y una columna

08 de octubre de 2023 - 09:00 p. m.

Mucho valor civil han demostrado El Espectador (editorial del 24 de septiembre) y el columnista de este diario Rodrigo Uprimny (columna de la misma fecha) para abordar un tema tan delicado como controversial, los sucesos de los falsos positivos, con argumentos de peso para defender la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y, lo que es prácticamente lo mismo, la lucha por la plena restauración del proceso de paz de 2016, que fue vilmente estropeado en el gobierno anterior. Se destaca el papel de los militares francamente criminales que, tras años de negar, negar y negar, finalmente aceptaron su participación directa en la ejecución de jóvenes inocentes, con tal de dar resultados a una cúpula y a un comandante en jefe. ¿Cómo entenderlo de otra manera?

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El negacionismo nunca ha sido una estrategia o un mecanismo que contribuya a mejorar determinadas situaciones adversas en ninguna sociedad y en ninguna época. Por el contrario, se ha convertido en un arma de cobardes que subestiman la inteligencia del resto de la humanidad. Igual que su metodología de negar y negar, creen que, repitiendo hasta la saciedad que la JEP fue impuesta por las antiguas FARC, conseguirán arrancar o borrar muchas páginas sangrientas y obviamente dolorosas para más de 6.402 familias que perdieron a sus padres, hijos, hermanos o familiares cercanos por decisiones de mandos tan criminales.

La Jurisdicción Especial para la Paz también está actuando con cordura e inteligencia frente a esas realidades, que han llegado a conocer y estudiar con tanto detalle. Como se afirma en el mencionado editorial, “el diseño de la JEP ha sido celebrado por la Corte Penal Internacional, por el Consejo de Seguridad de la ONU, por expertos jurídicos en todo el mundo y por los países garantes, varios de ellos democracias liberales en todo su esplendor”.

La agresividad que han asumido los seguidores del expresidente Uribe, involucrado en esta temática, es francamente enfermiza. Con la misma actitud negacionista de su jefe máximo, pretenden convencer a los colombianos de que se está cometiendo una terrible injusticia con aquel. Injusticia la que cometieron él y muchos, muchísimos de sus subalternos militares, del antiguo DAS y de otras instancias con rasgos mortíferos. Que el mensaje de El Espectador y del columnista Rodrigo Uprimny sea una luz de esperanza en este largo y tedioso proceso a la espera del juicio que determinará responsabilidades.

Ana María Córdoba Barahona. Pasto.

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