Los burócratas del sector ambiental y contratistas de la Contraloría, donde hacen política contra la industria a través del control fiscal (ver http://www.indepaz.org.co/wp-content/uploads/2013/05/Contraloria_Miner%C3%ADa-en-Colombia_2013.pdf y http://www.contratos.gov.co/consultas/detalleProceso.do?numConstancia=14-12-2257480), escriben carta a El Espectador quejándose de que mi columna coincide con las opiniones de mi esposa. Vaya cargo. Contrario a lo que afirman, no escribo por intereses directos o indirectos; escribí sobre temas generales del sector ambiental, que interesan a todo el país, y creo que metí el dedo en la llaga a juzgar por el grado de crispación que provocó en algunos extremistas. Mi esposa hace muchos años no representa a ninguna empresa en temas ambientales ante ninguna autoridad ambiental, y el hecho de que ella trabaje con la industria minera no me inhabilita a mí para hacer los planteamientos de política ambiental que hice. Así que si me quieren callar porque les mortifica el debate y no quieren que nadie los cuestione, no están ni tibios. Seguiré con el tema, debatiré la corrupción de la burocracia ambiental, los fondos de las ONG, la tarea de la Contraloría, y muchos otros temas de interés general.
Ramiro Bejarano G. Bogotá.
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El ejemplo del deporte
A propósito de la elección del Deportista del Año de El Espectador, bastante reñida, el país ha demostrado que dentro de su gente buena, que es bastante, hay un sector que se puede mostrar con orgullo: son los deportistas quienes nos enseñan todos los días, en las diferentes disciplinas y en las distintas regiones, que sólo la transparencia de los actos cotidianos, el esfuerzo permanente y sin trampas, el deseo por brindarse y proyectar al resto de compatriotas son dignos de imitarse.
Es difícil decir un nombre, porque a diferencia de otros tiempos en que se podían contar en los dedos de una mano, hoy tenemos una gama de niños, niñas, adolescentes y jóvenes que han conquistado el podio en oro, plata y bronce.
Los entrenadores también nos dejan una gran lección de vida: trabajo ético, buen trato a los deportistas, declaraciones serenas, constancia y, sobre todo, han evitado el triunfalismo. Y los directivos del deporte también empiezan a cambiar.
¿No es acaso el deporte colombiano del siglo XXI una muestra de que sí es posible obtener resultados halagadores cuando todos: directivos, entrenadores, deportistas y administradores trabajan por una sola causa? Apliquemos la estrategia deportiva en la vida colombiana para que el podio sea la firma del fin del conflicto y luego sigamos juntos en el período más difícil: el posconflicto.
Ana María Córdoba. Pasto.
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