Uno entiende que el señor Armando Montenegro profese gran afecto por el señor ministro de Salud, Alejandro Gaviria. Claramente comparten antecedentes profesionales y académicos que hacen que exista una gran cercanía entre el columnista y el señor Gaviria; también hay fuertes vínculos periodísticos por su mutua vinculación a ese prestigioso periódico. Sin embargo, no está bien que el señor Montenegro, en su columna del 18 de junio, pretenda hacernos creer a los miles de lectores de El Espectador que “el ministro ha hecho bien su tarea”, cuando a diario miles de colombianos e instituciones de salud sufren las consecuencias de un sistema de salud caótico, que el señor Gaviria no pudo lograr que garantizara a los colombianos el goce efectivo del derecho a la salud.
Entonces, para no desinformar a los lectores, sería prudente que el columnista revise los siguientes hechos contundentes que sirven de rasero para juzgar objetivamente la tarea del señor ministro Gaviria:
1. En la Resolución 811 de 2011 de la Supersalud quedó registrado que entonces Saludcoop adeudaba a las clínicas y hospitales la suma de $375.000 millones. Hoy, según consta en la Resolución 1960 de la liquidación de Saludcoop, la deuda llega a los $4,4 billones.
2. En el mismo sentido, según se plasmó en la Resolución 0148 de 2012, Cafesalud en ese entonces adeudaba a las IPS $28.000 millones, pero en 2017 la Contraloría registra deudas del orden de $1,5 billones. Estos dos hechos de corrupción en EPS administradas por el Gobierno, ¿no le dicen nada al columnista?
3. En la Resolución 2379 de 2015, la Supersalud fijó la capacidad de afiliación de Cafesalud en 2,8 millones de usuarios, pero el señor ministro Gaviria tomó la decisión de trasladar 4,3 millones de usuarios de Saludcoop. Claramente, el caos de servicio que hoy aqueja a millones de personas, y del que es responsable el ministro Gaviria, es ignorado por el columnista Montenegro.
4. En noviembre de 2015, el señor ministro Gaviria efectuó un crédito de $200.000 millones de recursos del Fosyga que se entregaron a la EPS Cafesalud, a pesar de que dicha entidad estaba en causal de disolución y no podía capitalizarse pues su mayor accionista, Saludcoop, estaba en liquidación. Por una operación similar, la Fiscalía acaba de imputar cargos a funcionarios del Banco Agrario, pero el columnista no menciona este hecho.
5. En diciembre de 2016, el ministro Gaviria expidió la Resolución 6408, por la cual expidió el Plan de Beneficios en Salud (PBS), con el que reemplazó al Plan Obligatorio de Salud (POS), pero en la Sentencia C-313 de 2014, la Corte Constitucional declaró inconstitucional la definición de un plan de beneficios, en el entendido de que la Ley 1751 de 2015 fijó un modelo de salud basado en exclusiones en lugar de inclusiones. Si el ministro desacata una decisión de la Corte, ¿por qué el columnista omite este gravísimo hecho?
Entonces, no es objetivo ni respetuoso con los lectores de El Espectador que se pretenda hacernos creer que ha habido una gran gestión en el sector salud, cuando la realidad es la ocurrencia de un desastre que ha afectado a cientos de miles de ciudadanos que no reciben servicios de salud, así como a miles de clínicas y hospitales que han sido defraudados en el pago de sus deudas.
Juan Camilo Fernández. Presidente sindicato Conaltrasaco, empleados del grupo Saludcoop.
Envíe sus cartas a lector@elespectador.com.