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Dos cartas sobre el legado de Duque y el magnicidio en Haití

10 de agosto de 2021 - 10:00 p. m.

Una entrevista inane y sin sentido hecha a un presidente con el sol a sus espaldas

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Escribí esta reflexión hace ya 15 días con motivo de la entrevista hecha al presidente Duque que fue publicada en El Espectador. Leo ahora la que le fue hecha en El Tiempo y veo que tampoco le hicieron la pregunta sobre el programa de su gobierno. Me atrevo, entonces, a enviar esta reflexión a la página del lector, pues creo que es pertinente, ya que las preguntas que se le hacen tienen que ver más con un bombero que con un presidente: un mandatario no tiene por qué estarse preguntando por lo que hicieron los demás, sino por lo que él hizo de lo que había prometido.

La pregunta pertinente y directa que se le debe hacer en toda entrevista a un presidente que está en su último año tendría que ver, creo, con el programa de gobierno presentado durante su campaña presidencial. No la encontré en la entrevista del domingo. Sin embargo, el titular parecía descubrir entre líneas lo que fue realmente su programa de gobierno, ya que el candidato de ese partido ganador era el personaje escogido por Uribe, se trataba de aquella persona señalada por el expresidente. En el titular de la entrevista aparecía implícitamente la respuesta a lo que habría sido la explicitación de lo que fue realmente su programa: empezó el presidente afirmando que él había “hecho más para la implementación del Acuerdo de Paz que el gobierno anterior”. Pareciera que este titular dejara entrever lo que era su programa de gobierno, el mismo que le confiaría Uribe: acabar con la imagen del “traidor” que, traicionando su idea, había logrado que la guerrilla dejara las armas por medio de una negociación y no con una especie de exterminio de más de 20.000 rebeldes “neutralizados”. El candidato no tenía programa elaborado, era el programa de Uribe, se trataba de acabar con la imagen del “traidor”, incluso no se podría ni siquiera pronunciar su nombre, había que borrarlo de la memoria histórica: el objetivo era llevar a cabo la venganza nacida del odio a la persona que había “traicionado” la voluntad del mentor original.

Humberto Jaramillo B.

Garantías para los colombianos detenidos en Haití

Leo con beneplácito en El Espectador de este lunes que el Gobierno, como tiene que ser, pide “garantías humanitarias y debido proceso” para los 18 exmilitares colombianos detenidos en Haití, acción que todos los colombianos aplaudimos y respaldamos. Me asalta sin embargo una duda: ¿se habría actuado de conformidad en caso de que los implicados hubiesen sido, por ejemplo, excombatientes de las Farc, miembros de las disidencias o del Eln?

Enrique Uribe Botero. Bogotá.

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com

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