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Sobre una imprecisión en una nota de Chavela Vargas

16 de noviembre de 2018 - 12:00 a. m.

El 13 de octubre del año 2000, el Consejo de Ministros de España le concedió a Chavela Vargas la condecoración de la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica. Frente a este importante reconocimiento, Chavela fue entrevistada por diferentes medios de comunicación; en el diario El País, de España, le preguntaron si sus preferencias sexuales la habían hecho sufrir, ante lo cual respondió: “No, no. Eso también forma parte de mi leyenda negra. La gente cree que los homosexuales sufrimos mucho. No es cierto. Somos iguales que los demás. Es verdad que no somos muy bien vistos, la gente lo ve mal siempre y dan ganas de hacer de verdad esa canción mía que dice ‘vámonos donde nadie nos juzgue…’. Yo he tenido que luchar para ser yo y que se me respete, y llevar ese estigma, para mí, es un orgullo. Llevar el nombre de lesbiana. No voy presumiendo, no lo voy pregonando, pero no lo niego. He tenido que enfrentarme con la sociedad, con la Iglesia, que dice que malditos los homosexuales… Es absurdo. Cómo vas a juzgar a un ser que ha nacido así. Yo no estudié para lesbiana. Ni me enseñaron a ser así. Yo nací así. Desde que abrí los ojos al mundo. Yo nunca me he acostado con un señor. Nunca. Fíjate qué pureza, yo no tengo de qué avergonzarme. Si a ti te gusta un señor y vives en pareja, y con un hijo, me parece muy bien, es muy bonito. Pero yo soy así. Mis dioses me hicieron así. Por algo es”.

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Asimismo, en el diario La Jornada, de México, publicaron algunas palabras de Chavela con relación a la condecoración: “He tenido que enfrentarme con la sociedad, con la Iglesia que dice que somos malditos los homosexuales. Parte del mundo me va a entender. Esto va a ser muy importante para muchos”.

Por lo anterior, Daniela Suárez Zuluaga debería ajustar la nota “Chavela Vargas, el canto del alma”, publicada en este periódico el 13 de noviembre del presente año, en la cual escribe una imprecisión que no le hace justicia a esta gran mujer, quien mantenía la frente en alto al hablar sobre su homosexualidad. A continuación, el fragmento con la afirmación errada: “Y sí, Chavela era lesbiana, pero ella nunca hizo pública su orientación sexual, aunque todos lo supieran”. Esta afirmación desvirtúa la valentía de Chavela Vargas al asumir con tanta naturalidad que era lesbiana; postura que es de admirar al tener en cuenta su edad y país de residencia, en donde es innegable la gran fuerza del machismo que la misma “dama del poncho rojo” tuvo que enfrentar innumerables veces.

Lina María Perilla y Laura Bonilla

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