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Sobre unas columnas y el tinto de Uribe y Petro

04 de diciembre de 2023 - 09:00 p. m.

A propósito de una columna: Pastrana, con licencia para calumniar

A propósito de la columna de Ramiro Bejarano. En los últimos 10 o 15 años, se han vuelto comunes los ataques disfrazados de opiniones del expresidente Andrés Pastrana, en su momento contra Juan Manuel Santos, y desde la campaña política contra el hoy presidente Gustavo Petro.

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Obviamente, como lo ha manifestado la Corte Constitucional en reiterados fallos, los servidores públicos, y más aquellos que ostentan cargos de relevancia, están sometidos al escrutinio público, y las críticas dirigidas contra ellos están enmarcadas dentro del derecho a la libertad de expresión, incluso hasta cierta forma de humor, como es el caso de las caricaturas.

Pero otra cosa es que, valiéndose de su investidura, el expresidente Pastrana se sienta con derecho a hacer sindicaciones de carácter penal contra personas que no son de su agrado o corriente política, lo cual, sin duda alguna, es una conducta punible de calumnia. Este es el límite que el expresidente Pastrana está peligrosamente rebasando, ya que, de opinador político, está pasando a ser instigador. Incluso con el senador Iván Cepeda, tienen “una pelea cazada”, donde el senador está dispuesto a llegar a las últimas consecuencias en materia jurídica.

Ojalá el expresidente Pastrana sea más consciente de sus afirmaciones y, si las hace, sean acompañadas de pruebas. No como lo está haciendo, lanzando imprecaciones sin soporte alguno. Además, llama la atención que cuando se le recuerda el asunto de Jeffrey Epstein, ahí sí se acoge al derecho de no autoincriminación, mientras que en otros asuntos se dedica a calumniar sin prueba alguna.

Nota: Felipe Zuleta vuelve a equivocarse al generalizar como petristas a quienes disentimos de su columna de hace semanas, donde claramente llamó a un golpe de estado. El columnista debe ser responsable de lo que escribe, y lo que escribió fue una clara alusión y llamado a atentar contra la institucionalidad, lo cual no tiene que ver con ser petrista o no.

Rodolfo Vanegas, Bogotá

Uribe y Petro: dos tintos con sabor amargo

Es extraño ver cómo el expresidente Uribe acepta la invitación del presidente Gustavo Petro a tomarse un tinto en el palacio. Dos corrientes opuestas que pueden sentarse a tomar un café con aroma de mujer. Dos modelos económicos irreconciliables, ya que mientras el uribismo defiende a capa y espada el capitalismo salvaje, Petro aboga por los derechos de la clase proletaria, provocando una lucha de clases sociales, es decir, enfrentando al empleador y al empleado.

No tiene en cuenta el esfuerzo de grandes empresarios que han luchado por construir una esperanza viva, asegurando no solo su futuro económico, sino también el futuro económico de sus trabajadores y, por ende, su aporte a la nación en impuestos.

Solo queda que, después del sabroso tinto cerrero —pues el azúcar refinada está prohibida en el palacio por ser un producto ultraprocesado, y más aún si nos sale más costosa por el tema del IVA—, estos dos amigos de la política gregoriana puedan dirimir todo con un ¡hasta luego!

José Domingo Casanova

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